7.6.14

Juan Montemayor, the explorer, illustrated.






By Lena Yau

Translation: Elisa Montemayor



Juan Montemayor looks like an illustrated character that traveled in a time machine to land in Caracas today.

He is passionate about learning, full of enthusiasm for anything that involves knowledge and language.

He studied architecture: his hands traced on models, projects, layouts.

Translated ideas into lines then lifted as buildings.

Centuries ago, he could have devised a beautiful cathedral.

Today, a swift running pencil on paper is like an airplane searching upwards towards its dreams.

Explorers sailed abroad with botanicals. In each port an expert touched down, took samples, named and drew each one of them and loaded the boat with copies and information to be processed upon it’s return.

In one of those trips, sweet peppers reached other lands. People learned to face their heat and incorporated it into their meals.

Juan looked at the plants. What do these sweet peppers have to say? What can sweet peppers sing? Why are they not present in our everyday tablecloths?

And as Goethe and Wittgenstein studied the color, Montemayor studied the heat.

Looking at the Scoville scale he realized that heat, warmth, color and mood were braid and translatable into notes.

With a cauldron ahead of him, he got down to business: calibrate every aspect of the sweet chilli pepper to make it sound cantatas on the tip of the tongue.

The sweet and acid fruits made the variations.

The mixture of sweet peppers with exponential rise in heat felt suitable for experienced acute sensitivities.

Pure, earthy, sweet chili pepper paste tells stories about our grandmothers and great grandmother’s meals.

Sweet carrots and their porosity make us smile at the sunshine of the yellow sweet pepper.

The plum mixed with spicy wood gives us a frond on the palate.

Each jar of Montemayor chilli peppers is like edible music.

Each jar of Montemayor chilli peppers is a story about to be told: The title reads in the label.

When you unscrew the cap, a fairy flies out with the aromas and the palate is left to narrate.

Juan Montemayor is a demiurge of daring, crackling and expressive flavors.

He knows the secrets of the gods: Names, steals the fire, seals it in a glass jar and offers it to all those who have a passion for the cheerful spark on the tongue’s tip.

The number of Montemayor chillies is like a rainbow full of color, rhythm, temperature, taste , history and letters.

A work that encompasses wisdom, elegance and taste.

And as a good illustrated explorer, Juan continues to travel with his samples.

Happiness is often times a suitcase.


Especially, if it has Montemayor chilli peppers an in it.


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6.6.14

¿Cómo viví Manifiesto País? la convocatoria, la espera, la inauguración, el intercambio y la lectura.


                      Imagen: Manifiesto de Elías Pino Iturrieta para Manifiesto País. ®Lisbeth Salas


Aquí dejo la crónica de cómo viví Manifiesto País: la convocatoria, la espera, la inauguración, el intercambio entre el allá y el aquí y la lectura los primeros manifiestos que aparecieron en las redes.

Gracias a Paula Cadenas y a Guaritoto González por invitarme a escribir mi experiencia.
Gracias a Lisbeth Salas por facilitarme el material que acompaña a mis letras.


Gracias a Alejandro Sebastiani que me hizo hablar sin saberlo.


Gracias al público asistente, a todos los que se tomaron el tiempo de subir fotos a las redes: ustedes acercaron la exposición a todos los que estamos lejos (aunque siempre cerca) de Venezuela.


Gracias de nuevo Lisbeth Salas, a Patricia Velasco, a la Sala Mendoza, a Cesar Jara y a Pedro Quintero.




MANIFIESTO PAÍS: 66 VOCES, LETRAS, IMÁGENES…

Por Lena Yau
Para infovnzla -
Publicado el 03/06/2014
El 18 de mayo se inauguró en Caracas Manifiesto País: una exposición en la que las palabras de 66 escritores venezolanos se hicieron imágenes. Literatura y artes gráficas para abordar la respuesta a una pregunta: ¿Qué dice País?
A pedido de la Sala Mendoza, Lisbeth Salas, fotógrafa y editora venezolana residente en Barcelona ideó un proyecto ambicioso, hermoso, aglutinante, movilizador.
Tengo la fortuna de estar entre los autores participantes.
Recibí un correo electrónico en el que se me invitaba a escribir en no más de media cuartilla un texto a partir de la palabra país. Se rogaba discreción. No tenía más información que esa. Sabía que iban a participar más de 50 escritores pero desconocía sus nombres. Sabía que los textos iban a ser convertidos en imágenes, que se iba a usar tipografía que remite a distintos momentos históricos. La idea de participar en un proyecto colectivo que integra literatura y diseño me entusiasmó de inmediato. El hecho que el motivo del proyecto fuera Venezuela me llenó de emoción.
Después de 16 años fuera de mi tierra, después de 8 años sin volver,Manifiesto País era una forma de regreso. Trabajé llena de alegría y al entregar el texto tocó tamborilear los dedos sobre mi escritorio, tachar los días en el almanaque, buscar pistas que me adelantaran algún dato que satisficiese mi curiosidad casi infantil: ¿Cómo habrá quedado mi texto? ¿Cómo será el montaje? ¿Quiénes son el resto de autores invitados?

Más pinchando este enlace a Info Venezuela: Manifiesto País: 66 voces, letras, imágenes.

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27.5.14

Juan Montemayor, explorador ilustrado






Hace unas semanas hablé de el plato como espacio de resistencia.

Hay que ver cómo persisten los artesanos de productos gourmet en su lucha por desarrollar su trabajo en Venezuela.

Cómo buscan mantenerse a flote en un país lleno de dificultades, con un régimen que ahoga a todo aquel que intenta caminar, en un ambiente que puede llegar a ser muy agresivo.

Este 31 de mayo es DegustAvila Market: "Más de 50 talentosos artesanos gourmet serán los protagonistas de un especial día de sabores".

Desde Madrid todo mi apoyo para ellos y muy especialmente para mi amigo Juan Montemayor y sus MontemayoR Ajies Artesanales.

Si sus botes coloridos vienen en una maleta la fiesta está garantizada.

Escribí con todo el cariño del mundo esta nota para acompañar su trabajo:





Juan Montemayor, explorador ilustrado.


         Lena Yau



Juan Montemayor parece un personaje de la ilustración que viajó en la máquina del tiempo para aterrizar en la Caracas de nuestros días.

Es un apasionado del conocimiento, lleno de entusiasmo por todo lo que implique saber y lenguaje.

Estudió arquitectura: sus manos trazan sobre planos, proyectan, maquetan.

Traduce ideas en líneas que luego se levantaran como edificaciones.

Siglos atrás pudo haber ideado una hermosa catedral.

Hoy el lápiz que corre raudo sobre el papel es un avión que alza vuelo buscando sueños.

Los exploradores navegaban con botánicos a bordo. A cada puerto tocado el experto bajaba, tomaba muestras, las nombraba, las dibujaba y luego cargaba el barco con ejemplares e información que se procesaba a la vuelta.

En uno de esos viajes llegó el ají a otras tierras. La gente aprendió a enfrentar su picor y lo incorporó a sus comidas.

Juan miró a las plantas. ¿Qué me cuenta esta guindilla? ¿Qué cosas canta este ají? ¿Por qué no está presente en la fiesta diaria de nuestros manteles?

Y así como Goethe y Wittgenstein estudiaron el color, Montemayor estudió el picor. 

Mirando la escala de Scoville se dio cuenta de que picor, calor, color y humor eran conceptos trenzados y traducibles en notas.

Marmita en frente se puso manos a la obra: calibrar cada aspecto del ají para hacer cantatas que suenen en la lengua.

El dulce y el ácido de las frutas dan lugar a las variaciones.

La mezcla de guindillas con picor exponencial suben a agudos apropiados para sensibilidades experimentadas.

La pasta pura del ají dulce de la tierra cuenta historias de mesa de abuelas y bisabuelas.

La zanahoria con su azúcar y su porosidad nos hace sonreír frente a luz solar del ají amarillos.

La ciruela mezclada con picante nos regala fronda y madera en el paladar.

Cada bote de ají Montemayor es música degustable.

Cada bote de ají Montemayor es una historia a punto de ser contada: El título se lee en la etiqueta. 

Al desenroscar la tapa un cuento vuela en los aromas y se deja narrar en boca.

Juan Montemayor es un demiurgo de sabores atrevidos, chisporroteantes, comunicantes.

Conoce los secretos de los dioses: nombra, roba el fuego, lo encierra en tarros de cristal y ofrece a todo el que ama la chispa alegre y gustosa en la punta de la lengua.

La serie de ajíes Montemayor es un arcoíris lleno de colorido, ritmo, temperatura, sabor, historia y letras.

Un trabajo que condensa sabiduría, elegancia y gusto.

Y como buen explorador ilustrado, Juan sigue viajando con sus muestras.

La felicidad es muchas veces una maleta.

Especialmente si en ella vuelan los ajíes Montemayor.


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18.5.14

Manifiesto País: Un país es, más que un lugar, un lugar de nacimiento.

Lena YAU

Manifiesto País

autro image
Un nacimiento y una muerte, y entre los dos, la belleza y la melancolía.
Albert Camus.
Hace un tiempo leí una novela juvenil de la que luego se hizo una película: La ladrona de librosde Markus Zusak.
En la historia la protagonista, una niña llamada Liesel, rescata un libro de la nieve y otro del fuego.
Los libros que salva están relacionados con la vida y con la muerte.
La ladrona de libros se aferra a ellos porque, aunque no sabe leer, intuye que son herramientas para aprehender el mundo.
Sabe que detrás de esas grafías que no descifra del todo, detrás de esos símbolos enmarañados, hay un ejercicio que es rebeldía, aliciente para no renunciar, alimento para el moribundo, persistencia más allá de la partida física, renacer.
Recordando aquella lectura regresé a la frase de Camus.
¿No son la belleza y la melancolía que contienen nuestras puntas una forma de país?
La belleza me lleva a una imagen: la lava.
La melancolía me lleva a otra: la nieve.
Nuestra geografía no gozaba de las dos manifestaciones extremas del aire y de la tierra hasta que Eugenio Montejo hizo que erupciones y nevadas fueran posibles en el trópico: escribió “Islandia” para acercar a nuestro mapa celliscas y coladas y para llenar aquella isla de sol y de palmeras.
Así que todo país es posible si lo escribimos o si dibujamos un mapa y hacemos dobleces para enriquecer y acercar geografías dispares.
Un país es, más que un lugar, un lunar de nacimiento.
El destino embozado de capricho.
La marca que nos habla.
Un lunar es la historia de innumerables generaciones concentrada en un punto del cuerpo.
Salta de un brazo a una pierna.
Esquiva al hijo para posarse en la nieta.
Pero siempre está allí para que no olvidemos de dónde venimos, a dónde vamos.
Un país que es un lunar es una razón para escribir porque la palabra crea, desviste, descifra, recompone, traduce, reinventa, dimensiona, desvía, devuelve.
Para pintar.
Para decir.
Acciones que pasan por la reflexión y la creación.
Lisbeth Salas, fotógrafa y editora venezolana, convocó a 64 escritores para que pincelaran Venezuela.
64 voces para decirnos, 64 trazos para expresarnos.
Letras e imágenes para un mapa abanico que nos desvele, que nos abane, que nos despliegue.
Una oportunidad para los que vivimos fuera de las fronteras de Venezuela y para los que permanecen dentro de ellas de regresar a un país que no conocíamos, que existía en nuestros dedos, que construimos entre todos.
De allí nace Manifiesto País:
País de ventanas para mirarnos a nosotros mismos.
Ventanas de sílabas para glosarnos.
Glosa para asirnos.
El futuro.
Lo que deseamos.
He aquí una invitación.
Vamos a mirarnos en Manifiesto País.
La sala Mendoza acoge esta exposición colectiva.
La inauguración es el 18 de mayo a las 11:00 de la mañana.
Agradezco por esta vía la invitación a formar parte de Manifiesto País: a Lisbeth Salas, a la Cámara Escrita, a la Sala Mendoza, al equipo del proyecto, a los escritores participantes.
Y quiero agradecer a todo aquel que se acerque a sumar a este manifiesto: mirar y leer es también pintar y escribir.
Seamos como los versos de Tomas Transtörmer: una línea de pájaros migratorios hecha de apretones de manos.

Enlace a El Nacional:


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17.5.14

Manifiesto País: 66 escritores venezolanos. Voces, letras, imágenes.




Manifiesto País.
66 escritores venezolanos: voces, letras, imágenes.
Inauguración: Domingo 18 de mayo. 11:00 Sala Mendoza

*Alberto Barrera Tyszka* *Alejandro Castro* *Alejandro Oliveros* *Alejandro Sebastiani * *Alfredo Herrera* *Ana Teresa Torres* *Andrés Boersner* *Armando Rojas Guardia* *Boris Muñoz* *Camilo Pino* *Carlos Sandoval* *César Segovia* *Colette Capriles* *Corina Michelena* *Diego Arroyo Gil* *Diomedes Cordero* *Edda Armas* *Edmundo Bracho* *Ednodio Quintero* *Eduardo Fuenmayor* *Elías Pino Iturrieta* *Elisa Lerner* *Enza García Arreaza* *Eric Del Bufalo* *Ezequiel Borges* * Federico Vegas* *Francisco Suniaga* *Gabriela Kizer * *Gina Saraceni* *Gisela Kozak Rovero* *Guillermo Sucre* *Gustavo Guerrero* *Gustavo Valle* *Héctor Torres* *Igor Barreto* *loLa Mares* *Israel Centeno* *Jacqueline Goldberg* *José Balza* *Juan Carlos Chirinos* *Juan Carlos Méndez Guédez* *Lena Yau* *Leonardo Padrón* *Luis Enrique Belmonte* *Luis Moreno Villamediana* *Marcel Ventura* *María Auxiliadora Álvarez* *María Elena Ramos* *María Fernanda Palacios* *Miguel Ángel Campos* *Milagros Socorro* *Natasha Tiniacos* *Oscar Marcano* *Rafael Cadenas* *Rayma Suprami* *Ricardo Ramírez Requena* *Roberto Martínez Bachrich* *Rodrigo Blanco Calderón* *Rubi Guerra* *Sonia Chocrón* *Tulio Hernández* *Victoria De Stefano* *Willy Mckey* *Yolanda Pantin *

15.5.14

A propósito de la libertad de expresión, los estudiantes, la represión ¿Nacimos un día de dioses enfermos?




                  Imagen: David Trashumante


En la universidad entre los seminarios que hice: Literatura de la dictadura.


Lecturas profusas, intensas, especializadas que iban desde la figura del dictador en la ficción a los testimonios reales de estudiantes y escritores presos, torturados. 
Incluso las palabras a mitad, sin terminar, de autores asesinados.

Recuerdo leer aquello con el estómago encogido.

Me aliviaban dos ideas:

1. La del aprendizaje: esto no puede repetirse.
2. La de lo superado: leo esto porque ya pasó.

Hoy no leo nuestra dictadura.

La veo.

Ocurre en vivo.

Esta ventana y el resto son úlceras.

No sé si pueda encogerme más.

Mis sueños han cambiando.

El que más se repite: mi hijo de 11 años en Venezuela.
Mi hijo con su morral de estudiante.
Mi hijo tocando puertas, pidiendo ayuda, corriendo.

En medio del dolor, de la rabia, de la impotencia, yo, que soy atea, me pregunto recordando a Vallejo, si nacimos un día de dioses enfermos. 


Enlaces al horror:



La noticia en inglés: Venezuela detains dozens of antigovernment protesters (incluye video): http://www.bbc.com/news/world-latin-america-27418802

La noticia en francés: Venezuela environ 80 arrestations lors d´une manifestation a Caracas: http://www.liberation.fr/monde/2014/05/15/venezuela-environ-80-arrestations-lors-d-une-manifestation-a-caracas_1017681

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14.5.14

12.5.14

Manifiesto País




Hay muchas formas de regresar: 

La Sala Mendoza y la Cámara Escrita se complacen en invitar a la inauguración de la exposición "Manifiesto País" este domingo 18 de mayo a las 11:00 am. Una muestra que reúne los testimonios de más de 60 escritores y poetas venezolanos, en un proyecto que compagina las artes visuales con la literatura, la poesía y la reflexión. Lisbeth Salas fue la encargada de conceptualizar, junto a los diseñadores Pedro Quintero y César Jara, las setenta seis piezas que conforman esta interesante muestra que asume a la palabra como un elemento visual.

Inauguración: Domingo 18 de mayo a las 11 am.






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Rilke, Balthus, los objetos perdidos y un elefante.






                   Imágenes: 1.Zweifellos Mondbetont  2.Duane Michals.





Rilke le cuenta a Balthus niño de un escritor inglés que cree firmemente que a media noche se produce una hendidura que marca el final del día pasado y el principio del que asoma. 

Y que es justo en esa ranura, en este intersticio, donde se esconde todo lo perdido: cabezas de muñecos, piezas de mecano, coletas, calcetines, cromos, vilanos cuidadosamente recogidos y escrupulosamente guardados.

Esta mañana recordé esta historia.

Adrian me dio los buenos días y luego me dijo:

- Es importante que sepas que acabo de escuchar a un elefante.

Por un momento sentí que la hendidura de la que hablaba Rike se había prolongado al punto de tragarse día previo y posterior para dejarnos encerrados en el espacio de los objetos perdidos.

Luego pensé que los tiempos de los niños son diferentes.

Ayer se escondió debajo de mi cama y al intentar salir dijo para sí mismo: ya no soy tan joven.

A las tres de la madrugada vino a mi cama para darme las gracias por un libro que le recomendé.

A siete de la mañana me habla de elefantes.

Esos tiempos mágicos hacen posible que los niños sean cuentos.


En las imágenes: un amor y un dios compartido.
En las letras: Rilke que es, junto a Bach, la paz recetada estos días.







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