10.2.16

Cuba / Venezuela : una denuncia que son mil y un SOS ídem.

                                   Foto: Juan Montemayor.


Fui a Cuba desde Caracas en el 92.

En la maleta llevaba café, leche en polvo, jabón de ducha, jabón de lavar, desodorantes, tubos de pasta dental, maquinillas de afeitar, tiritas, algodón, medicamentos cotidianos y medicamentos especializados.

Voy a Venezuela desde Madrid en el 2016.

En la maleta llevo café, leche en polvo, jabón de ducha, jabón de lavar, desodorantes, tubos de pasta dental, maquinillas de afeitar, tiritas, algodón, medicamentos cotidianos y medicamentos especializados.

La Cuba del 92 vivía un "periodo especial" "consecuencia directa" del cese de la Unión Soviética, de la caída del muro y su efecto dominó y del bloqueo de Estados Unidos.

La Venezuela del 2016 vive en la anomia, en el desabastecimiento absoluto, en una alarmante crisis sanitaria sin precedentes, en la inopia, "consecuencia directa" de la "guerra económica" con el "imperio", de los malévolos empresarios que no producen, de los aviesos comerciantes que esconden los productos, de los pacientes caprichosos que se enferman a propósito para comprar más medicinas de las que necesitan, de los enfermos con espíritu saboteador que llenan las urgencias para colapsar los hospitales, de los habitantes que comen en exceso y se niegan a usar los maceteros de sus hogares para cosechar patatas y tomates y de los ciudadanos irresponsables que se quieren duchar a diario y que pretenden lavarse los dientes después de cada comida.

A esto hay que sumar el espíritu aventurero y osado de los venezolanos: les encanta salir a la calle porque la posibilidad de bala en la piel es un subidón de adrenalina de goce glorioso.

Si yo no fuera venezolana se me caería la mandíbula cada vez que leo un correo en el que se me pide un medicamento "que tengo que tomar de por vida desde que me asaltaron y la bala me penetró el hígado, el pulmón, el bazo".

Nada de esto es exageración y lo que se lee como sarcasmo tampoco lo es.

El discurso del régimen pone las culpas en los lugares que enumeré.

Sirva esta información para los que desconocen lo que sucede en mi amado y golpeado país.

El Ávila en Caracas y me la envía mi querido @maestroajicero 

El amor, la amistad y la belleza persisten allí. 

Dulcear



Esta foto me llena de recuerdos dulces. 

Somos mi hermana y yo y cabalgamos felices hacia una carabela. 

La niña mayor siempre guardaba la espalda de la pequeña y le contaba cuentos para hacerla sonreír, para quitarle el miedo, para asombrarla, para entretenerla. 

Y también para quererla: algunos amamos desde la palabra que crea. 

Es una imagen perfecta para anunciar el nacimiento de una página golosa y bella: se llama Dulcear* y es el Reino de los dulceros. 

Los contenidos son deliciosamente trabajados: recetas, consejos, glosarios, trucos, calculadoras de conversión y cinco columnistas entre los cuales tengo la dicha de estar. 

Mi ejercicio gustoso se mueve dentro del territorio de la ficción aunque ya sabemos que la escritura tiene sus momentos y sus desvíos. 

Dejo mi primera entrega, Sister Soul, invitándolos a que se den una vuelta larga y exploradora por una página rica-rica. 

El enlace es éste: http://dulcear.com/?p=171  


*Enlace a la página.


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9.2.16

Librería Gastronómica Aliana anuncia a "Hormigas en la lengua" entre sus novedades.







Librería Gastronómica Aliana anuncia a "Hormigas en la lengua" entre sus novedades.

Me hace muy feliz que las hormigas estén allí por muchas razones.

Mi relación con esta librería y con sus libreras nace antes de de que me mudara a Madrid.

Escogieron para el post una foto que no recordaba.

Me encanta porque es Lanzarote con mar al fondo (y no se ve pero desde ese lugar siempre miro hacia Lobos y a Fuerteventura).

Ahora siento que las hormigas también miran desde Madrid hacia mi isla.
Gracias, queridas Arantza, Ana y Pepi.

El enlace al catálogo de la librería es éste: http://www.alianagastronomia.com/libros/hormigas-en-la-lengua/9781938978975/

Presentación de "Hormigas en la lengua en Madrid: 22 de abril también en Aliana. Daré más información según la fecha se acerque.


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24.1.16

Próximas presentaciones: Margarita, Ginebra, Barcelona.





Próximas presentaciones: Margarita, Ginebra y Barcelona. Aviso tempranero.

26 de febrero: 
Presentación de Hormigas en la lengua con Fernando EscorciaFilcar Vzla. Margarita, Venezuela.

27 de febrero:
Recital poético.Eleonora Requena y Lena Yau. Filcar. Margarita, Venezuela.

12 de marzo:
Presentación de Hormigas en la lengua y de Trae tu espalda para hacer mi mesa. Albatros Librería. Ginebra, Suiza.

31 de marzo: 
Presentación de Hormigas en la lengua y de Trae tu espalda para hacer mi mesa con Diana MedinaLlibreria Documenta. Barcelona.

¡Los espero!


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3.1.16

Mi cuento "Camino de los españoles" publicado en la revista Mitologías hoy.



© Fotografía de la cubierta: “Coquero” o “Vendedor de Cocos”, Maurice Sánchez   |  www.theoldsystem.tumblr.com   |  @theoldsystem


Dejo por aquí "Camino de los españoles", cuento que me publica la revista Mitologías hoy en el número que coordinan María Teresa Vera-Rojas y por Fernanda Bustamante Escalona.


Mil gracias a la revista, a Fernanda Bustamante Escalona y a María Teresa Vera-Rojas por la invitación.



Camino de los españoles
Lena Yau
A Gabriela Keller que guarda y vela al mar caribe por mí
A Alejandro Medina que sueña con Tucacas en la calle Ríos Rosas.


¿Sabes? Yo tenía arpón buenísimo que me traje de Caracas pero le di tanta rosca que llegó roto y no quise comprar otro. Madrid no tiene mar pero no importa, chico, la M-30 es como la Francisco Fajardo, imagina que el Guaire está soterrado y piensa que Madrid se divide en dos, de la M-30 para allá y de la M-30 para acá. Igualito que Caracas: del río para allá y del río para acá. No tiene Ávila, es cierto, pero puedes pensar que la sierra es como si fuera el cerro. Y esa nieve no es nieve, son nubes. Y la plaza Santa Ana es La Candelaria aunque nadie entienda por qué pides aceite de oliva y Tío Pepe para bañar la paella. Madrid trasmutada en Caracas para consolarme, para aliviar el despecho por el arpón perdido, el guayabo por lo que dejé (...)



El cuento completo en este enlace:  http://revistes.uab.cat/mitologias/article/view/v12-yau/pdf_20



El número completo en este enlace: http://revistes.uab.cat/mitologias/issue/view/v12


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30.12.15

11 horas soñando literatura



           Imagen de El Ávila. Llega a mí vía twitter y por generosa cortesía de Miguel Bracho.





1. Iba en un coche por los Andes.

La carretera estaba esculpida en la misma cordillera, era muy estrecha y no tenía tierra o asfalto, no estaba apisonada, era de la piedra misma de la montaña, piedra negra, piedra madre. 


A diferencia de las paredes escarpadas de la montaña el camino era liso. 
Llegué al final. 

Una pared de la cordillera, una especie de pico, cerraba el camino. 

Bajo del carro y me asomo a un agujero de esa pared. 

Abajo veo un glaciar bellísimo. 

El contraste de colores y la sensación térmica y táctil de los colores era abrumadora: negro, blanco, rosa, turquesa. 

El silencio era milagroso. Se podía apresar con las manos. Un silencio que era tan o más bello que el paisaje. 
Bajo la mirada y descubro un pequeño hotel encriptado en la piedra. 

Las paredes transparentes se ajustaban al paisaje respetándolo.

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2. En Lanzarote con Gaby y Eli. 


Los llevo para que conozcan. 

Se quedan alucinados con la belleza. 

Nos movíamos en una especie de yates pequeños que acomodábamos en el agua remolcándolos con cabos. 

Era como llevar barcos perritos. O tablas de surf. 

Cae la tarde y el mar reverbera en plata. 

Nos sentamos sobre colchonetas flotantes a conversar. 

Alguien le dice a Eli y a Gaby: no busquen a belleza en otra parte. Está aquí. Hay quien viene nostálgico buscando lo que recuerda de una olla marina en los 80. Cuando ven esto, lloran, perplejos. 

Le digo a Gaby y Eli: otra día vamos a los volcanes y al lago verde. 

En Famara tenemos que disfrutar desde la orilla. 

Señalé el horizonte: en él se mecían las dunas de Fuerteventura.


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3. Palo de agua caraqueño. 


Conduzco por Altamira. 

Voy en mi corolla con Luz Elena. 

El agua corre alto por la calle, empieza a entrar en el carro. 

Pienso que El Guaire nos queda a la espalda pero no estamos a salvo: la montaña y sus ríos nos miran de frente. 

Recuerdo el deslave. 

Me digo a mí misma: esta vez toca de este lado. Si sigue lloviendo así el agua y el barro van a borrar a Caracas. 

El agua sigue subiendo y la corriente va fuerte. 

Luz, le digo, tenemos que bajar. 

Miro mis pies: se van a estropear mis zapatos, son de gamuza lila, los adoro. Recuerdo que tengo un par de botas de goma color naranja en el carro. 

Busco debajo de mi asiento y encuentro seis pares de zapatos, todos  bellísimos y poco apropiados para la lluvia.

El agua baja repentinamente y una especie de chica- mimo se acerca al carro. 


Luz le pregunta: 

- ¿cómo se dice tiza en tu idioma? 

- Táfara, contesta.

Luz se baja y se va con la chica y yo me voy hacia la tienda de Eli. 


Una tienda enorme y a todo dar de artículos deportivos de grandes dimensiones. Venden desde windsurfs hasta caballos de salto. 

En cada sección y con cada producto hay una puesta en escena. 

En él aérea de deportes náuticos hay un mar que expone los artículos. 

En la esquina derecha olas de tubo muestran las tablas de surf de última generación. 

Al medio una lancha lleva a un kitesurf. 

En el extremo derecho están los veleros láser y los buzos.


La mini playa se alarga para acoger la sección de Equitacion. 

Sobre la arena galopa un conjunto de caballos vestidos con los mejores aperos.

Pregunto si hay escuela, amo galopar sobre la arena, me dicen que sí, que hable con Eli para los horarios. 


Al final de la playa hay una especie de castillo medieval. 

La edificación es original y se trajo ladrillo a ladrillo desde Andalucía. Responde a la sección escalada. 

Subimos unas escaleras largas, quizás una altura de 15 pisos. Según subo, las paredes se estrechan. 

Al llegar al final hay una ventana minúscula, una especie de rendija. 

Me dan cuerdas, crampones, piolines, ropa de frío, una botella de aire, un equipo de campaña: al salir de la ventana caigo en uno de los 8 K. 

Hay ventisca y tengo dificultad para respirar. 

Un sherpa me dice que todavía es pronto para usar la bombona. 

Unta crema en mi cara y me pide que lo siga.

Despierto.


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8.12.15

Presentación Vigo presentando "Trae tu espalda para hacer mi mesa"



Este viernes 11 de diciembre estaré en Vigo presentando "Trae tu espalda para hacer mi mesa" publicado por Editorial Gravitaciones.

"Lena explora los límites del erotismo y sus múltiples vínculos con la gastronomía, los sabores, las sensaciones .

De un intimismo delicado pero con la fuerza desbordada de la palabra que se endurece en la calle y en lo cotidiano, el poemario de Lena nos introduce en un mundo marcado por los sentidos que se mezclan, por el contacto y el deseo hacia el Otro, por los sabores de la piel, el olor de las palabras".

La cita es en Rayuela Librería a las 20:30

Av. Camelias, 125, Bajo Izquierda., 36211 Vigo

La entrada es gratuita pero hay que reservar plaza por mail (rayuela.librería.vigo@gmail.com), tlf (886-143290) o directamente en la página que tiene la librería en Facebook. (Enlace arriba)

Habrá conversa, poesía, brindis, picoteo.

¡Los espero!

Mi retrato es de Carlos Rondón.

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19.11.15

Lena Yau: “El miedo es algo que se mete debajo de la piel y no se va”

                      Foto: Efrén Hernández Arias



¿Quién es esta catadora impenitente y prolija degustadora? 


“Me lo pregunto todos los días. Una mujer que probablemente desplaza algunos roles para abrazarse a la letra. La ajena y la propia. Alguien que se siente más texto que otra cosa. Lo de “catadora impenitente y prolija degustadora” me lo puse yo, siempre me muevo en clave de humor y tiendo a reírme de mí misma. Lo cierto es que siento pasión por catar y degustar, sean sabores o sean letras”.

Ingrid Uzcátegui me entrevista para La Nota Latina.

La entrevista completa en este enlace: 

http://www.lanota-latina.com/lena-yau-el-miedo-es-algo-que-se-mete-debajo-de-la-piel-y-no-se-va/


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30.10.15

Soñar para estar despiertos

Soñar para estar despiertos

A Corina Michelena.
A Rodnei Casares.

El sueño es un relato derruido, hecho con los escombros de la memoria.Roland Barthes.

1.
Soñé que conducía desde Madrid a Caracas.
Salí con sol y al llegar a Caracas, aunque eran las tres de la tarde, el cielo estaba negro.
Llovía durísimo.
Cuando llegué a la altura de Plaza Venezuela el tráfico se detuvo.
La lluvia había derribado una farola.
Me bajé del carro (en el sueño pensé: aquí es carro) y un hombre me dijo: dame el reloj.
Me apuntaba con una ramita de mango como si fuera una pistola.
Tiré el reloj debajo de un carro.
Si lo quieres, búscalo.
No, me dijo el ladrón. Lo vas a buscar tú. Te vas a arrodillar y me lo vas a traer con los dientes.
Un muchacho que miraba todo dijo: saca el hierro. Eso es un palito.
El ladrón hizo el gesto de sacarse un arma de la cintura.
Me morí, pensé cerrando los ojos. Me morí soñando en Caracas.
Yo tenía que ir a Innsbruck y el gps me trajo aquí.
Abrí los ojos y el ladrón había huido.
El muchacho me devolvió el reloj.


2.
Dice Lorenzo Mendoza que no se va, que se queda, que seguirá trabajando en el país. Lo acusan de felón, le espían conversaciones, lo cercan.
Los directores de nuestros periódicos viven lo mismo.
La prensa en general.
Lo que hace el gran poder, ese monstruo de mil cabezas, dos mil orejas, dos mil ojos, lo repiten sus émulos.
También acusan, espían y cercan al dueño de la bodega, a la señora que se queja de las horas de cola que tiene que hacer para alimentarse, al funcionario que no quiere colores sino un sueldo que le alcance, al que ose usar la palabra para esa  esa excusa a medida que los involucionarios llaman patria.
Pero están equivocados.
Porque la patria nunca va en singular ni es una sola para todos.
Para algunos es la infancia.
Para otros es la lengua materna.
Para mí es la idea que Elisa Lerner recoge en un bocado.
Un bocado diminuto y enorme, un pedacito humilde y regio, una entelequia que cada quien entiende a su modo y que de ser transferida cambia de significado, se enriquece, incluye, abraza y se fuga.
Lo deseado, lo inefable, lo efímero.
Un tequeño es la patria. El alma de la patria.
Sospecho que es así.
Esa fugacidad que es permanencia y que jamás pide defensas, que no entiende de traiciones, que es pertenencia porque nos cuenta, que siendo tangible es inapresable.
A veces creo que los seres que no entienden de metáforas se llenan de miedo y de rabia.
Corren, buscan hachas para cercenar lo que retumba dentro de un árbol.
Gritan ordenes para encarcelar al lecho de un río porque el rumor los ensordece.
Intentan aplastar al tequeño.
Pero el alma de ese dedo de harina relleno de queso no se puede destripar con un pisotón.
Ni con 16 años de pisotones.
3.
Luego lo pienso y me digo: lo natural es sentirse en conflicto con la nacionalidad, con esta nacionalidad.
Tenemos un gentilicio artificial, una bandera inventada, un escudo torcido, una moneda falsa, un habla enfangada, un reloj empujado.
Debajo de esa escoria está el país.
Toda esa miseria se barrerá algún día y volveremos a tener tierra..
No nos van asfixiar.
Hace días hablé con el periodista Manuel Silva Ferrer.
Él en Berlín, yo en Madrid, creemos en la reconstrucción.
Tenemos esperanza, confiamos, seguimos.
Soñamos para estar despiertos.
4.
Sueño que tomo autopistas en sentido contrario.
Voy a toda velocidad y según avanzo el recorrido me voy quedando ciega..
El futuro me augura un fatal choque de frente.
De pronto recuerdo que sólo tengo que cuidarme de los objetos fijos, que llevo un volante en mis manos, que hay espacio para hacer una pirula, para retomar el sentido que lleva a un destino seguro.
Tras recordar, tras hacer uso de la memoria, mi vista regresa.
Corrijo a tiempo.
Despierto.


5.
Walter Benjamin escribió que soñar participa de la historia. Para cambiar los sueños entonces tenemos que girar el timón de nuestros días. ¿Es el olvido es el lugar de las pesadillas que nos asaltan mientras dormimos y de las pesadillas que vivimos en vigilia? ¿Debemos enterrar, execrar, desterrar, los tormentos de estos años de involución? ¿Nos salvará negarnos como país ante esta historia obligada, falseada, empujada en cucharas vacías de alimento y llenas de penumbras?
No.
Sólo podemos cambiar lo que la memoria recuerda.





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