11.4.09

Volando mitos: Comer en China

Para los Yau, en mil orillas...


- A China hay que venir muchas veces para entenderla.
Esto, entre otras cosas interesantes, me dijo mi anfitrión, mientras cenábamos en un restaurante de Pekín.
Uno de los mitos a derribar es la comida.
Suele escucharse que en China se come muy mal si no conoces, que los chinos no tienen modales o que comen y beben cosas muy raras.
Yo, que para comer soy complicada, que exijo ciertos parámetros y que en ocasiones podría pasar por tiquismiquis (sé que quien me conoce de cerca estará llorando ahora mismo de la risa) os puedo decir que nada de eso es cierto.
He comido buena comida china en los barrios chinos de otros países, desde Nueva York a San Francisco, buena comida china ejecutada por restauradores que pretenden mantenerse apegados a las raíces culinarias de esa tierra, en Hawaii, en Lima, en Caracas, en Madrid, La Habana.
E incomparable comida china preparada por mi familia.
(Tengo a China dentro de casa).
Amante de la gastronomía china descubrí que sólo comí la real cuando llegué a la propia China.

Parte del entender un país es acercarse a su alimentación.
Una de las muchas razones por las cuales no hago turismo organizado es porque la comida viene preseleccionada en el paquete.
Lo primero que hago cuando llego a un sitio que no conozco es tomarme una cerveza junto a un algo que la acompañe.
Que ambos, cerveza y refrigerio, sean locales, es condición sine qua non.
Nunca me he sentido tan Suiza como aquella vez en que muerta de hambre buscaba dónde almorzar.
Caminaba por Bahnhofstrasse descartando terrazas varias.
De pronto vi un local de comida para llevar, en el que la gente hacía una fila paciente que abarcaba buena parte del boulevard.
Me puse en la cola y cuando por fin accedí al interior de la tienda, encontré muchas maravillas.
Quienes compraban allí, no eran turistas, sino personas que trabajaban en el área.
Escogían lo que les apetecía y luego buscaban un banco del paseo o un trozo de césped al sol, para comérselo.
Compré una tostada de steak tartar, media botella de vino, escogí un trozo verde y soleado de parque y allí di cuenta de uno de los almuerzos más deliciosos que he tenido en mi vida.
Me sentí parte de esa ciudad mientras miraba al lago y pensaba en Tristan Tzara alternando bocados de una carne cruda y exquisitamente aliñada con sorbos de buen tinto.
De camino a Pekín hice escala en Helsinki.
Tenía cinco horas libres antes de tomar el avión hacia China.
No me atreví a salir a la ciudad por miedo a perder mi conexión.
Pero me acerqué un poco a ella, investigando la diferencia entre la Lapin Kulta, la Koff y la Olvi.
Cuando me tomé esta sopa cremosa de carne ahumada de reno, me pareció entender el suomi:
Foto: Lena Yau


En este viaje vi caer mitos y tópicos como fichas de dominó.

En líneas generales, el catering de los aviones, suele ser malo.
Excepto en los vuelos chinos.
No suelo comer cuando vuelo porque creo que si hay que engordar, se engorda con algo que nos mate de la felicidad.
(Y porque detesto comer con utensilios de plástico).
No concibo comer sin goce.
Volando de Pekín a Shanghai me dieron a escoger entre un desayuno occidental y uno oriental.
Tampoco tengo costumbre de desayunar.
Salvo que el desayuno sea asiático.
Desayunar en el hotel era una experiencia apoteósica.
El buffet un despliegue de colores, olores, sabores, movimiento, casi una coreografía de danza moderna.
No conté cuántas estaciones tenía ni cuántos cocineros trabajaban sin parar.
Decenas de cestas de bambú atesoraban Dim Sum, min pao, vegetales, almejas, gambas, cangrejos.
Woks salteaban tallarines, arroces, setas, carnes variadas.
Char siu. Fuentes de frutas.
Teteras humeantes desprendían vahos de te rojo, verde, blanco, negro.
El desayuno del avión, supuse, no sería tan prolijo, pero no quería perder la oportunidad de probarlo.
A mi lado, una pasajera china, pidió la versión occidental.
En su bandeja un croissant, una naranja, un colacao, un yogourth.
Al quitar el papel aluminio que cubría su plato, descubrí huevos revueltos con salchichas.

Esta era la vista de mi bandeja:
Foto: Lena Yau

Ignoraba qué era cada una de las cosas que me sirvieron pero me sentí como la niña que después de recoger lo caído de una piñata, disfruta de su botín.



Fotos: Lena Yau

Congee de lentejas, vegetales encurtidos, huevo centenario, ensalada de frutas y lo mejor, un pan relleno de pasta dulce de alubias negras.

¿Me gustó?
Adoré la experiencia, el instante, la sensación de irrealidad, de fantasía.

Obviamente era un desayuno chino reproducido industrialmente, vivimos los tiempos que vivimos, pero aunque mi huevo centenario quizás no fuera de pato y saliera de una fábrica, comérmelo surcando los cielos de China, lo llenó de magia.
De regreso a Helsinki comí una ensalada fría de tallarines de arroz y un salteado de carne Sichuan que difícilmente olvidaré.
Tan picante como un plato Sichuan exige.
La cocina Sichuan es mi favorita.
En Shanghai, justo después de la charla, fui a cenar con mi anfitriona, a un restaurant Sichuan.
Un lugar modesto, lleno de locales, con mesas de madera desgastada, sin mantel, sin carta en inglés o con fotos.
Avisé a mi compañera que no podía comer cerdo pero que de resto pidiera lo que se le ocurriera.
Cuando la orden llegó a la mesa se abrieron las puertas del cielo:


Foto: Lena Yau

Berenjenas salteadas, pollo con maní y un pescado caldoso.
Todo picante.
(Muy picante).
Un sabor único.
Cenamos dos, pero alcanzaba para cuatro.
Ya lo he dicho, el cielo mismo.
En Pekín también cené con mis anfitriones, justo después de la charla.
En esta ocasión compartimos mesa con varios chinos, entre ellos, el ponente.
Estuvo muy bien ser un grupo grande y mixto.
El hecho de que fuésemos siete personas permitió el que se pidieran muchas raciones que se compartieron colocadas sobre una base giratoria que tenía la mesa.
Sólo tuve claro qué comía cuando probé una carne que me recomendaron.
De resto, comí a ciegas.
Todo me gustó.
Incluso unos vegetales verdes, yo que soy reacia a masticar cosas con clorofila.
Me gustaron tanto que los desaparecí.
Intenté averiguar su nombre en vano.
La evidencia se había esfumado.
Me parece un poco ridículo aclarar que nadie masticó con la boca abierta o habló con la boca llena, que nadie gritó o escupió huesos de pollo al comensal que tenía enfrente.
O que no comimos perros, culebras, lagartos.
(No hay país del mundo libre de alimentos bizarros).
Este tipo de aclaratorias deberían ser innecesarias.
Pero como se trata de agotar tópicos, la aclaratoria queda hecha.
Pensaréis mientras leéis, que comí bien porque lo hice asesorada y en compañía.
Error.
Cené acompañada dos veces.
El resto de mis comidas las hice sola.
Una vez que superé la barrera de jet lag y de los horarios (en China se almuerza a las 12 y se cena a las 18) me aventuré y me fue muy bien.
Busqué restaurantes que ofrecieran sus servicios hasta última hora.
Logré comer a las tres de la tarde y cenar a las a las nueve de la noche.
Volemos otros mitos:

- Comer o cenar solo es triste.
- Se disfruta menos.
- Si estoy solo no me da hambre.
Nada de eso.
Se disfruta de la mesa en compañía pero también de la mesa en silencio.
Siento hambre cuando leo, investigando, de un restaurante diseñado por Philippe Stark, de un restaurante en el que el cheff es el único chino que ha participado en Madrid Fusión o de un restaurante cuya especialidad son setas de todo tipo traídas diariamente de Yunnan.
La palabra me estimula.

Una noche escogí ir a Jasmine, un local de comida de Fusión cercano al hotel.

El conserje hizo la reserva y escribió en una tarjeta para el taxi la dirección del sitio en caracteres chinos.

Podría pasar horas describiendo el lugar, la gente, la música, el ambiente.
Pero voy a ir directo al grano: la cena.
Al probar mi entrante, dos lascas de pato, foie y galleta crujiente de sésamo y una hierba aromática que se me hizo familiar y ajena a la vez, me di cuenta, de que hay un antes y un después de este pato.

No sé si seré capaz de volver a los patos anteriores.
Porque éste jugó conmigo, me entretuvo, me confundió, me asustó y más.
Se comportó en mi boca y en mi lengua con la contradicción de una pluma cascarrabias.
Y me hizo soñar.
De segundo no perdí el chance de comerme un abalón de verdad, verdad.
No en conserva.
Un abalón seco, salado, rehidratado y cocinado en una salsa cuyo nombre perdí en la traducción porque no me importaba otra cosa que cerrar los ojos y dejarme llevar por el molusco que me invitaba a bailar.
Llegó la hora del postre.
Había leído que no destacaban.
Y aunque me van más las barras de los bares y los pretzels salados que comer dulces, decidí seguir mi instinto.
Esta fue mi selección:
Foto: Lena Yau

Sopa de almendra y coco con orejones, pasas y bolitas de arroz.

Llegó a la mesa tras un rastro de humo blanco.

Habían escondido una piedra de hielo seco en el plato.

Gastrohistrionismo total.
Cuando sentí la primera cucharada, me alegré de haber decidido comer postre.
Cuando mordí la bola de arroz y se deshizo dócil en mi lengua, entendí la fascinación de Ferràn Adrià por China.
Y volé.
De vuelta al hotel llamé al servicio de habitaciones.
Pedí que me trajeran seis cervezas chinas.
Celebré lo bien que la pasé en mi cena.

También comí a pie de calle.
Me acerqué a los Hutones de Pekín, prescindí de los paseos en rickshaw y me adentré en las callejuelas alejándome de las rutas turísticas.

Compré en los puestos de comidas ambulantes pan cocido al vapor y croquetas usando para ello yuanes y mímica.
Y con mis chuches en una bolsa de papel, caminé esos rincones, comiéndome a China con la boca, con los ojos, con las orejas.
Yo creo que sí...¡a China hay que ir muchas veces...!

61 comentarios:

Lena dijo...

Queridos todos,

Una semana es muy poco tiempo para captar una cultura.
Estas son pinceladas que espero os gusten.
Haré una o dos entregas más del viaje para luego retomar los textos habituales que escribo en Mil Orillas.
Ojalá disfrutéis de esta pequeña ventana a China.

Gracias a todos!

Lena

Zinnia dijo...

Estaré pendiente de tus otras entregas sobre este viaje porque efectivamente son muchos mis prejuicios sobre la comida china y este relato me pareció fascinante... por lo menos me dieron muchas ganas de hacer un viaje parecido y aventurarme con todos esos sabores (aunque ese desayuno del avión no luce nada bien, pero ¿cuál comida de avión luce bien?)

Javier dijo...

Hola Lena, amiga... no sabés como me encantó leer esta experiencia culinaria tuya... Yo hubiese hecho lo mismo en cuanto a esos recorridos espontáneos... así se aprende mucho más.
Ya sé que nada es como estar ahí... pero como China está más lejos que París... me conformo con tus relatos y breve experiencia...
Me encantó eso de:
"Jugó conmigo, me entretuvo, me confundió, me asustó y más... Se comportó en mi boca y en mi lengua con la contradicción de una pluma cascarrabias"
un abrazo

elshowdefusa dijo...

Tu anfitrión debería decir.

-Para conocer China, puedes hacer dos cosas: volver varias veces o pasarte por el blog Mil orilas y leer sus crónicas chinescas (así se llamaban las que hizo H. cuando fue).

Me gusta esta ventanita tuya, a cualquier parte, China o tu mundo, China o tus sueños, China o tu fantasía.

Un beso, querida L.

Una Zamorana y un Sallentí dijo...

A mí la comida me tiene que entrar un poco por los ojos y tu desayuno aéreo no me ha entrado. Pero tus descripciones sí y trataré de pedir desayiuno asiático la próxima vez que vaya hacia aquellas tierras.

Espero tus historias como agua de mayo

Conchi

P.d.- Las sopas finlandesas son las mejores del mundo. Te lo dice alguién a quien no le gustan y aquí se pone morada. ;.)

Nerina Thomas dijo...

Una maravilla tu experiencia. Un placer conocer lo ignorado. He almorzado y cenado varias veces contigo, tan sólo leyendote.
mil cariños y agradece tanta riqueza tuya

un tordo dijo...

食物为景色

Rosa dijo...

Que ganas me dieron de comer picante y despues ese postre que casi sentí el sabor.
Yo hago como tu al viajar me fijo donde comen los oficinistas, la gente que trabaja en las tiendas y siempre encuentro maravillas a precios increibles.
Sigue contando más de tu viaje que aquí estaremos para leerte.
Saludos

Camille Stein dijo...

estupenda crónica gastronómica...

había oído hablar de la comida de Sichuan, cien platos distintos con cien sabores diferentes, fuertemente sazonados y característicos por su sabor picante

lamentablemente no he tenido, todavía, ocasión de probarla

maravillosa experiencia, contada de una forma amena y deliciosamente subjetiva, como los relatos de los grandes viajeros

... a la espera de tu próxima entrega...

muchos besos, F. & R.

IMAGINA dijo...

Lena, más que una experiencia agastronómica, esta ha sido una experiencia religiosa.
Por Dios!
Qué relato tan intenso.
Fue leerte y relamerme. Suena horrible, ya lo se.No lo personalices....jajajaja!

Una cuñada, que hizo un viaje a China, decidió escribir a su regreso sus múltiples impresiones. Algunas tenían que ver con los chinos y el ocio, otras con los chinos y el trabajo, otra con los chinos y la familia, y otra, por supuesto, los chinos y la comida.
Muchas de sus impresiones fueron las tuyas.
Comer en china parece que es a menudo una experiencia sensorial única.
Ella agregaba además, que si bien había restaurantes alucinantes como el Jasmine de tu post -por Dios, qué restaurante!- lo que más le asombró es lo sabrosa que es la comida "de la calle".
También mencionaba como algo llamativo el hecho de que todos los chinos fuesen delgados y de apariencia saludable.

No sabes cómo he disfrutado esta lectura. Te he seguido palabra a palabra porque para mí comer, poco tiene que ver con llenar el estómago. Aunque simple, siempre busco experiencias a través de la comida. Comer cosas que me dejan indiferente me pone de mal humor y además pagar por ellas me resulta un despilfarro incorregible aunque sea lo más barato que he comido en mi vida. También me pasa al revés, lógicamente. Si un plato me hace suspirar, no me importa lo que cueste. Es una apreciación de la comida bastante burguesa, lo admito. Pero esto es lo que hay.

Lo único que me separa de tí, es la cerveza. Nadie es perfecto♥

DaliaNegra dijo...

Me ha encantado.Me has transformado en fuente,mana agua de mis ojos,estoy salivando...te doy las gracias, ha sido una gozada.Besos,Lena***

La consue que comera Dim Sum ma#ana dijo...

Wow.

Que experiencia alucinante!

Me has dejado muerta de hambre y de antojos de cosas imposibles, pero feliz!!! Gracias por compartir, me encantaron estas 'pinceladas'!

Me voy a comer algo, porque me has dejado salivando :)

Besotes!!!

cacho de pan dijo...

afortunada mujer de afortunado estómago...
y te dices tiquismiquis!

PuntoPuntoPunto dijo...

Curioso banquete. Y cierto! Comer solo no es triste, es preferible hallarse solo y poder perderse entre los pequeños matices del plato y los pensamientos, que tener que estar pendiente de trivialidades.
Mhh, bon apetit!!

caramelo dijo...

¡que experiencia, mujer, que experiencia!!

Me domina una especie de casi compulsión por probar cosas desconocidas y exóticas, sin importar la pinta, el color e incluso el olor si dicen que es bueno y al leerte se me ha hecho agua la boca. Comparto contigo el que comer a solas es único y también necesario para descubrir y disfrutar sabores y lo que cuentas parece algo así como un banquete prolongado...pero además te felicito, Lena, porque transmites felicidad al describir cada cosa que probaste descubriendo facetas de esa cultura.

un beso,

amor y libertad dijo...

ya tenía hambre yo sin más y ahora después de leerte el doble, uf

Codorníu dijo...

diossss.... es que me como hasta las fotos. Precisamente, has ido a dar con uno que ama la cocina, la que sea, la que sea...

Yo también cuando llego a un país que no es el mío, me tanteo las cervezas. Lo malo (o lo bueno) es que si tienen varias marcas, pues para qué contarte. Fue el caso de Cuba, que nada más bajar al holl del hotel, ahí mismo, sin despeinarme, conocí la Cristal, Bucanero, Mayabe, Hatuey y otra que ahora no recuerdo, jeje...

Ay, madre.

Enrique Rojas Guzmán dijo...

Donde se ponaga una buena berza, o un buen plato de menudo.

Un saludo con fundamento

Malvada Bruja del Norte dijo...

Y tanto que lo disfruto...

De hecho, estoy salivando!

JAVIER AKERMAN dijo...

Apreciada Lena.
Estoy de acuerdo contigo. Hay que romper mitos. Yo también he comido genial en China. Y su gastronomía es inmensamente variada y sorprendente.
Un abrazo.

Єѕтnoм dijo...

pura purita envidia que me das...

y eso que vengo de casa de mi madre y me he puesto como el quico a punto de reventar.

Besos.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Lena,

Soy nuevo en tu espacio, pero volveré con frecuencia. Después de todos esos viajes tan detallados que nos explicas, me están entrando ganas de coger un avión e irme a comer a un restaurante en Paking.

Una vez me visitó un médico chino, en la Seguridad Social, y yo le pregunté si la comida china era saludable. Me contestÓ que la comida china que se come en China era deliciosa y muy saludable, pero que la que comemos en España, si no son restaurantes bien seleccionados, puede no ser tan buena, desde el punto de vista dietético.

Continúa explicándonos esas experiencias tuyas. Es una forma de que viajemos sin salir de casa.

Gracias por lo que dices de Ana, en el Blog de Soledad. Yo al Blog de Soledad le llamos "locus amoenus", porque es precioso. En cuanto a los espacios que decora Ana, te diré que es verdad lo que dices, porque yo soy uno de los que los disfruta. Si no lo has hecho todavía, puedes ver muchos espacios de nuestra casa en mi espacio.

Un beso,

Antonio y Ana

Yurena Guillén dijo...

Mitos esfumados. Muy interesante tu experiencia, Lena. Me gusta que lo hayas descrito con tanta precisión y capacidad de detalle.
Seguiré pendiente del resto de las entregas sobre Pekín, sobre China.
Besos guapa.

alfaro dijo...

Ay, Lena,
a mí a simple vista no me entra esa comida...,
y el café?, es que sin café estoy muerta,
me ha gustado lo que has escrito, porque es cierto que hay mucho mito y malo sobre esta comida...
Eres una buena embajadora de la comida china.
Gracias por contar..., espero más...
Un abrazo.

Genín dijo...

Que genial Lena!
Me quedo sin palabras
esperando las próximas
entregas chinas!
Besos y salud

Marcelo dijo...

Primero empezaré por la crítica, hay una omisión... ¿Cómo te llevaste con los palillos? Eso es a lo único que le temería.
Lo que más me gusta de este paseo por China, es que habla de vos. No habla de China en primer lugar, sino de vos (como siempre cuando uno escribe) Ahora sí: fue un festival, Lena! para los ojos, para el gusto (en mi caso da fe el agua en la boca que tengo en este instante)Comer solo no sólo que no es malo sino que es altamente recomendable cuando se viaja: los cinco sentidos puestos en la comida, en el mozo, en la cocina, en los comensales que te rodean. En Nueva York tuve la suerte de comer en un restaurante vietnamita del Barrio Chino en una mesa redonda para hombres solos, orientales todos ellos, que estaba en una habitación del fondo del restaurante. Primero me dieron ganas de huir, pero resistí y me quedé...
La libertad de deambular por por una ciudad sin conversaciones que distraen, es única. Mejor me detengo aquí y doy paso a la fila de gente hambrienta que espera detrás de mí!...
Un beso

PD inevitable: Lo de la avenida caraqueña me encantó. Pero me intriga por qué eligieron saliva para identificar al hotel....había fluidos más glamorosos!

Belén dijo...

La comida, como todo, hay que conocerla bien antes de juzgar, pero claro, aquí nos viene los restaurantes chinos y como pa fiarse...

Besicos

Groucho dijo...

TE ENVIDIO...YO TAMBIEN SOY DE LOS QUE COMEN LO QUE COMEN LOS DEL PAIS DONDE VOY, MI MEJOR CUS-CUS NO LAO COMI EN UN HOTEL EN CASABLANCA, LO COMI UN ARGELIA EN MEDIO DEL DESIERTO CON LOS DEDOS, LOS MIOS Y LOS DE LOS SEIS PASTORES QUE ME ACOGIERON EN SU TIENDA, PARA "LAVARNOS" LAS MANOS INMERSION RAPIDA EN ALGO SIMILAR A AGUA Y LUEGO RESTREGONES DE ARENA.
AHORA EL CUS-CUS IMPRESIONANTE.
SI ME LO PERMITES PASARE POR AQUI DE VEZ EN CUANDO.
SALUDOS.

nano dijo...

.:.

me gusta como organizas tus ideas...

saludos...

.:.

Jackie dijo...

Desde que leo blogs este es uno de los posts que mas me ha gustado. Lo lei casi sin respirar, haciendo mucho esfuerzo porque anoche perdi mis lentes y no veo nada.

Imaginate cuando lo lea con lentes.

Lena, gracias por hacerme viajar y soñar y tener hambre y enriquecerme por dentro.

Fogel dijo...

Querida Lena: Leo tu post sobre la experiencia de comer en China, mientras aprovecho la hora de mi almuerzo de trabajo. Un Sandwich de Salchichón y una taza de té en saquitos "La Virginia"...

¿Hace falta que te aclare cómo me siento...?

Te dejo un abrazo cubierto de mayonessa y un poco de sana envidia. Besos.:)

Oswaldo Aiffil dijo...

Maravilloso! Y me imagino que obviaste un millón de anécdotas que lo harían interminable.
Lo vuelvo a decir: nunca más serás la misma después de vivir China, nunca más. Un beso Lena!

Carlos Lopes dijo...

Estás viva? ;-) Que bom. Um beijo...

Troba dijo...

Vaya aventura culinaria!!!

Gracias por al referencia a la comida china (cantonesa) de estos lares.

besos!!

Madeja de Palabras dijo...

Al leerte, una tiene la sensación de que todo eso me puede ocurrir a mí, ahora mismo... Pero miro mi cocina, y es de lo más normalita...Manzanas sobre la mesa, restos de ensalada aún buenos, un poco de pan...

Desde luego, esto no es una entrada, es todo un recital gastronómico de lo más peculiar.
Conocer un país es conocer tabién su gastronomía, cierto.

Gracias por este bocado 100% directamente de China.
Se agradece saber para luego tratar de entender cuando una desconoce ¡todo! más allá de tópicos qeu no dejan de ser típicos, pero nada más.

UN ABRAZO

Roberto dijo...

Me abriste una ventana hermosa Lena! Quñe hambre me dió tu sabrosisimo texto compañera...

te beso mucho

Ophir Alviárez dijo...

He disfrutado cada letra como si hubiese estado sentada en esos lugares tan propicios para el ojo de la escritora y su estómago ávido de experiencias que compartir...

Gracias y besos para tres,

Ophir

Margot dijo...

Pues sí, disfruté, y mucho, de ésta ventana...

Y supe la razón de mi placer por la comida china (aunque sea de China sin serlo, ya sabes, yo nunca fui a China): me gusta el placer del picoteo, la pincelada, las idas y las vueltas de tus palabras, con colores que me seducen... como la comida China! jeje.

Y ahora haré la digestión con una sonrisa.

Besos de retorno y achuchones.

Billy MacGregor dijo...

je, je.
Casi se puede tocar. Muy ilustrativo. Divertido y , según la fuente de la que proviene, cierto.

MAREADEMOCIONES dijo...

Mi querida Lena, que rico ha sido viajar contigo a través de tus letras.....adoro esa capacidad que tienes para contar tu experiencia en China. Ya sabía yo que teníamos cosas en común, me encanta la comida Sichuan, era asidua visitante del maravilloso restaurante Chez Wong en Caracas, aún saboreo el Pollo estilo Kung Pao de ese lugar.
Después de leerte mi ánimo por visitar China va "in crescendo".
Gracias por deleitarnos con tu sensibilidad.
Besos

la-de-marbella dijo...

A mi comer no me entusiasma aunque si las descripciones culinarias, ha sido todo un placer descubrir la comida china a traves de tu viaje

NuNú dijo...

Ummmmmmmm, esto no se hace, ahora soy yo la que se queda con hambre y con ganas de descubrir nuevos platos maravillosos chinos de la China...

Jijijijijiji tu experiencia de una horas en Finlandia se parece bastante a la que tuvieron algunos amigos míos erasmus durante meses jijijijiji eso sí, un poco más al norte...

Beijinhos

PIZARR dijo...

Lena por Dioooooooos... no me pongas los dientes largos que acabo de llegar de Galicia y ni siquiera he cenado...

Aunque con lo que he disfrutado de la gastronomía, ya que el tiempo no acompañaba para disfrutar mucho de otras cosas, creo que podré pasar sin esa cena.

Me gusta muchísimo tu manera de conocer, de descubrir, de comerte literalmente la esencia de los lugares que visitas.

Yo adoro descubrir a solas ciertos lugares y para nada pienso que comer sola sea aburrido, al contrario, a veces es la única manera de poder disfrutarlos. Y por supuesto mil veces mejor que formar parte del aborregamiento al que suelen someterle a uno los viajes organizados.

Me ha gustado mucho leerte Lena, mientras me imaginaba como has debido de disfrutar este viaje, por la manera en que nos lo cuentas.

Un beso amiga.

Ego dijo...

Preciosa mía, mi china favorita:
Te creo a pies juntillas. Pero ya sabes que soy muy de tópicos: Allí no se comen a los gatitos, ¿verdad?
Uf, leyendas urbanas aparte, que me alegro de que estés de vuelta y me agrada leerte.
Un (b)eso con chocolate

Isa SB dijo...

¡Lenaaaaa! ¡eso no se hace que me has dejado con el agua en la boca y ahora van a pensar que me ha dado algún tipo de enajenación que me hace babosear por ahí buscando verdaderos manjares chinos por las esquinas!
Un placer tenerte de vuelta, y sí, desandamos las tacitas en la que regrese de Grecia la semana que viene (mejor no te hablo de la cocina griega...).

Fatima dijo...

AY, niña!!!!.. siento mucho discrepar. Sólo estuve una vez en China, durante un mes. Mochila al hombro y ganas (lo prometo) de descubrir y de disfrutar. Pero no lo hice. Ha sido el único lugar del mundo donde no he podido disfrutar "del todo" (disfruté de cosas, es cierto, disfruté de paisajes, de algunas gentes....), pero la China sigue siendo para mí un lugar un poco inóspito. Sí, quizás necesito volar algunos mitos...

Catalina dijo...

que decir sino:

NIAM!!!!!!!!!!!!!!!!!!

y besos, MUCHOS

CONSCIENCIA dijo...

Mas de acuerdo contigo no podria estar hay que derribar mitos, creencias e ideas. Me estoy poniendo al dia andaba fuera... pero mujer que dejastes como perro con la lengua de fuera del hambre. Cuidate.

Sintagma in Blue dijo...

Menos mal que acabo de desayunar que si no...

Qué bien suena todo!

(* dijo...

Ay, Lena, te contesto por aquí porque por el correo, no sé por qué, no me deja. Y siento encima que no vaya a serte de ayuda. Porque la verdad es que desconozco prácticamente la procedencia de casi todos los blogs que visito, de algunos no, y de ésos, ninguno vive en Madrid (bueno, tú sí). :( Lo sientoooo... Espero que otros blogueros más informados te hayan hecho mejor papel que yo... papeles, míos, en la luna... Y no sé por qué, ahora me está entrando hambre.

Un dulce beso.

P.D. Ay, de verdad que siento no poder ayudarte...

Sylvie dijo...

Joder...leer esto a estas horas, es como ver una peli porno para una monja de clausura (imagino yo)...Qué hambre me ha entrado!!!...ahora mismo pagaría porque los horarios de comer españoles fuesen a las 12!!! (así no me estarían rozando los dientes por el suelo!!!!!!!!!).

Derrivado el mito pues, que a mi también me habían contado que se comía muy mal.

Besitos.

-Pato- dijo...

No he leído los demás comentarios, pero supongo que nos has hecho viajar y comer con vos cada uno de tus platos.

Una delicia de post.

Por acá será una Quilmes con pizza :))

Besos y comida china (me leí todos los links!!!!)

Marta dijo...

Que aventurera con todas estas comidas desconocida!!! Gracias por el review y el recuento, ahora me dejas con hambre tu a mi :)
Un abrazote!
M

Inuit dijo...

Cómo me gustaría sentir todas esas sensaciones con la vista, con el olfato, con el tacto y, cómo no, con el gusto y hasta con el sexto sentido. Me gusta tanto disfrutar de las comidas de los lugares y siempre me quedo con la sensación de que no acabo de conocerlo porque no voy con los autóctonos; como que no me llevan a esos lugares únicos y de comida tradicional y auténtica.
Me encantó tu exposición y más ganas tengo de conocer esas formas, esa cultura y empaparme,pero me da como que no será para mí en esta vida.
Gracias por hacernos saber.
Inuits

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

He probado la comida china que hacen en el chinatown de singapur y es una delicia, hay de todo, desde foundee china hasta alta cocina china que me pareció exquisita. Tengo ganas de ser introducido en el mundo de la comida china en China.

SOMMER dijo...

No me quedó claro: ¿en China,se come bien o se come mal?

Yo es que donde esté un gazpachito...

gloru dijo...

Hola!!
Como tu regrese de China hace 3 semanas, fue igual una delicia la comida, las mejores berenjenas del mundo Dios se deshacian en la boca .
Me meti en cuanto rincon pude y camine que no me quedan pies. Me encanto una sopa que hacen de caldo y tomate es simple, pero que rico cae en la panzita.
Y lo que mas me gusto es que no se come nada frio con las comidas, te o agua caliente es increible y rico.
Vuelvo a China aun que pase 14horas sentada en el avion que para mi eso y los sanitarios fueron lo unico desagradable.

Gracias por tu nota me hizo recordar
Saludos

montse dijo...

A mí me costaría mucho probar comidas tan diferentes a lo que estoy acostumbrada y en especial el picante, o sea que me ha ido muy bien que me transmitieras tus buenas experiencias sobre la gastronomia china y así ya me he hecho una pequeña idea de sus gustos.Gracias por estas buenas pinceladas!!
Un abrazo.

m1na dijo...

Dios mío, adoré tu post.

Yo cuando como algo que no conozco, pruebo todo.

Y la foto de esa sopa.

Te he agregado en mi blog roll. Me encanta cómo escribes.

Librana dijo...

Pes todo se e muy rico.
La sopa de reno (de reno???) se ve apetitosa! jeje
Y la de almendra y coco! interesante combinación!

Nada que ver con lo que uno come en los Chinos por estos lados occidentales....

María Victoria dijo...

Viendo esto me dieron muchas ganas de recibir una banadeja con todo eso por delivery ya!
amo la comida china y todo lo que se le parezca (y ni idea como se preparaa!

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