13.1.10

Tal vez la Lluvia de Juan Carlos Méndez Guédez

Juan Carlos Méndez Guédez (Foto cedida por el autor)

I
Cuando un libro es una hogaza de pan sucede la magia.
Un pan de los de verdad, de los que se hacen con masa madre que se deja fermentar, reposar, dormir.
Pan al que se da forma sobre un hintero.
Barra tibia que tras el fuego desprende vahos dulces y amargos.
Entonces los dedos se cuelan dentro de la bolsa de estraza
y pellizcan compulsivos un trozo y otro y otro.
Así, Tal Vez la lluvia de Juan Carlos Méndez Guédez.
Abrir cualquiera de sus libros es no cerrarlo hasta agotarlo.
Porque a Méndez Guédez no se le lee, se le devora.
Su escritura propone siempre juegos de miradas.
Ajustar distancias.
Intercalar la visión central con la periférica.
Enfocar: captar el detalle minúsculo.
Ampliar: abrazar el universo luminoso que nos ofrece.
Letras de alta factura las de este narrador de lenguaje cercano y poético a la vez, voces que se deslizan sin estridencias, con pureza, carentes de trampas, de recursos innecesarios o volutas artificiosas.
Trabajador de la palabra en su naturaleza primera, sus trabajos fluyen francos, diáfanos.
El andamiaje no se ve, no hace falta, el trabajo del maestro es justamente ése…dejar que la obra brille sin que se transparenten los patrones, hacer que luzca fácil lo difícil.
Sus libros de cuentos como Historias del Edificio (1994), Tan nítido en el recuerdo ( 2001) o Hasta luego, míster Salinger (2004) y sus novelas Retrato de Abel con isla volcánica de fondo (1997), El libro de Esther
(1999), Árbol de Luna (2000) y Una tarde con campanas ( 2004 finalista del V premio de novela Fernando Quiñones) son fundamentales para aquel que quiera acercarse y entender la literatura venezolana contemporánea y la literatura escrita en español.
Escritor feraz y entregado, acaba de publicar Tal vez la lluvia, libro que se alzó con el XL premio Ciudad de Barbastro de novela corta.
Es muy difícil acercarles esta obra sin tocar la anécdota.
Aún así voy a intentarlo, porque aunque la anécdota es genial, las varillas que de ella se desprenden, el mundo de símbolos y detalles que llenan a la historia son de enorme riqueza.
Adolfo y Federico se vuelven a ver las caras después de 16 años y un desencuentro.
Para reencontrarse necesitan agotar distancias.
Los miles de kilómetros que separan España de Venezuela.
El cúmulo de malos entendidos ahogados en silencios.
Adolfo y Federico regresan a lo que una vez fueron transitando un camino lleno de baches.
Una proposición delirante, un par de cervezas y el sonido de la lluvia marcan el inicio del viaje.

II

Esta es una novela de paisajes.
Paisaje dinámicos y paisajes estáticos.
Más allá del panorama objetivo que supone la geografía de los países (Venezuela, España, Portugal) por los que se pasean los personajes y sus circunstancias, está el panorama subjetivo, la geografía personal, lo que significa el terruño para el que se va y para el que se queda.
Adolfo regresa a Venezuela tras 16 años de ausencia y se reencuentra con un paisaje amigo/enemigo: en el aeropuerto, en las calles, en los olores, en los sonidos, en su vecindario.
Nada es lo que era, el lenguaje es otro, el movimiento es otro, los códigos son otros.
La realidad, dura, punzante.
Tan extrema que hay que echar mano a la risa, tan indescifrable que sólo el humor sirve de traductor.
El paisaje dejado atrás, muerde, pone trampas, hace guiños, niega el habla:

“Me coloqué junto a la ventana, cerré los ojos. Hace años se sentía un olor a eucaliptos cuando me aproximaba a esa parte de la casa. Respiré hondo. Ahora no ocurrió nada”. (p.58)

Han transcurrido 16 años en los que los personajes han crecido sumando accidentes biográficos a los que ya tenían, años en los que el idioma ha mutado, en los que un cachorro fiel, dócil, juguetón, se ha convertido en un can anciano, malhumorado, mordedor.
Argos, el perro de Adolfo, responde a sus caricias con una dentellada.
¿No lo reconoce?
¿Le reclama el abandono?

“(…) este regreso me demostraba que quizás los sitios nos guardan rencor, que sólo nos esperan para lanzarnos de golpe todo el olvido, todo el abandono, el desgaste, los tiempos de ausencia”. (p. 50)

Pero hay paisajes que se congelan, que no cambian, que sirven de vehículo para el regreso, para volver atrás.
Paisajes que son refugios.

“Los que abandonamos nuestras ciudades, nuestros lugares, tenemos esa misma fantasía. Pensamos que de algún modo el universo que dejamos atrás se queda congelado y que al volver lo retomaremos en el punto exacto donde se encontraba cuando nos marchamos” (p. 50)

La música es un paisaje en el que la amistad se asila.
Suenan los acordes de las canciones compartidas y la amistad reaparece, efervescente, incorrupta, inocente.
Transporta a los personajes a un tiempo pretérito.
En la percusión, las guitarras y las voces, ellos siguen siendo.
Journey y Styx …melodías que hoy suenan melifluas pero que ayer representaban la transgresión, lo audaz, la vida.

Las pequeñas rutinas, los imperceptibles sortilegios cotidianos, la superstición minimizada en rituales fijos también se resisten al cambio.
Los rezos internos otorgan la seguridad de la permanencia.

“Ahora sonará un silbido con los compases de una canción de Saxon, mi madre abrirá la puerta y la voz de Federico soplará como un huracán: épale, familia, seguimos vivos.
Así fue. Se oyó el silbido, mi madre recibió a Federico y éste al verme soltó la frase con la que me saludaba en antiguas mañanas antes de irnos al liceo”.
(p. 55).

Dentro del desorden cabe lo predecible.
Dentro de la sorpresa se alzan obeliscos.

El paisaje gastronómico, volátil, efímero, caótico, es curiosamente, inalterado.
En él, recuerdo y realidad son una misma cosa.

“Acabé mi perro caliente y pedí otro. Seguían siendo insuperables: esa mezcla de kétchup, mostaza, mayonesa, salsa de ajo, queso rallado, beicon, papas fritas, aguacate, cebolla”. (p.95)

La comida es caricia en los dulces criollos que una novia de Adolfo le lleva cuando está convaleciente, es la tregua en la mesa de sus cuñados, es el camino que reúne al Albertina con su amor.
Es quizá lo que ordena, lo que vertebra el mundo de la novela.
El autor deja que sean dos elementos líquidos los responsables del equilibrio.
Adolfo sufre una gastroenteritis infame porque el agua de su país, del país en el que nació y vivió gran parte de su vida, le hace daño.
No cambió el agua. Cambió él.

“Confirmé que la ciudad se cobraba la lejanía, el posible olvido, la ciudad se cobraba la traición que significaba el viaje de quien nunca regresa. Quien se marcha merece hasta el olvido del agua”. (p. 141)

Ese elemento líquido cuyas propiedades de incoloro, inodoro e insípido aprendimos doblemente, en los textos y en la cata, el aparentemente inocuo, el transparente, el dúctil, el de la huella efímera, es el único capaz de dañar.

El olvido del agua: tan doloroso y antinatural como el olvido materno.
La cerveza se encarga de recordar que el sino es inevitable.
Siempre llega, siempre se cumple.

“Esa cerveza estaba en mi destino, murmuró sonriente mientras se limpiaba con una servilleta, lo que va a ocurrir ocurre; no importa que creas estar huyendo, siempre te acercas a esa cerveza que está esperando por ti”. (p.72-73)
La cerveza baraja, parte y reparte.
Acompaña el encuentro de los amigos, envalentona al uno y anestesia al otro para enfrentar la propuesta descabellada que flota en el aire.
Marca el principio del viaje y también el final.
III
Cuando el pan suena, letras trae.
Y cuando es pan del bueno, sucede la magia.
No importa dónde estemos:
si apretamos la hogaza recién salida de la tahona
regresaremos a nuestros paisajes.
(A todos)
Méndez Guédez sabe de panes, de magia, de letras.
(Por allí vuela Montejo)
Sabe de paisajes, de orillas, de hablas, de amigos, de rock ochentero, de aguas enfadadas, de cervezas tercas, veleidosas, antojadas.
Y lo escribe, lo cuenta, fabrica un universo para todo aquel que lo quiera.
No os perdáis el regalo de leerlo.
Disfrutad de la fiesta de sus libros.
Perderos en la magia de Tal vez la lluvia.
Tal vez la Lluvia. Juan Carlos Méndez Guédez.
DVD Ediciones.
Narrativa. XL premio Ciudad de Barbastro de novela corta.


Más sobre el autor:

www.mendezguedez.com

delamanchaliteraria.blogspot.com

65 comentarios:

Lena dijo...

Queridos todos:

Gracias por esperar. Gracias por vuestros comentarios, por vuestros mails, por vuestro cariño.
Vuelvo con una sección nueva: Comer Libros
No puedo mantener la frecuencia de posteo de antes. Pero seguiré publicando y comentando vuestras páginas en la medida de lo que me sea posible.
Espero que hayais tenido buenas fiestas y que este año que estrenamos pinte bello para todo.

Os abrazo,

Lena

TORO SALVAJE dijo...

Parece un excelente libro.
Tomo nota.

Me alegro de tu vuelta.

Besos.

mas de mi que de... lirio dijo...

Buen día Lerele,
Buen año linda
Buena vida que ya que estamos que por pedir no quede =)

No me fui, solo andaba sin mi polaroid seudo literaria jajaja

Es que en en el interior no permiten fotos.

Te requete no se que como siempre y mas.

Besos desde mi alma

BLANCO dijo...

¡Ey, que bien volver a leerte! Gran 2010 para vos.

miralunas dijo...

Lena querida, que me andabas faltando!
Y qué bien regresas! cuéntame de libros que ando hambrienta de letras, si!
te abrazo en buenos aires, claro!

buenaventura!

miralunas dijo...

Lena querida, que me andabas faltando!
Y qué bien regresas! cuéntame de libros que ando hambrienta de letras, si!
te abrazo en buenos aires, claro!

buenaventura!

Noelplebeyo dijo...

Se toma nota

Saludos

Codorníu dijo...

Qué buena pinta tiene.

Me alegra saber que sigues ahí.

Un beso.

(Burbujas)

Camille Stein dijo...

suculento menú

suena el pan

... y suena muy bien


me encanta volver a leerte ;)

muchos besos, F.& R.

IMAGINA dijo...

Ah! Después de leerte me avergüenza ser una venezolana tan devoradora de panes y tan a dieta de libros.
Quizás sea ésta la famosa fórmula para perder centímetros y ganar neuronas.
Prometo meterlo en mi bolsa, recién calentito apenas pase por una librería. Y mientras lo devoro, procuraré recordar tu brillante reseña.
Un besote,

Prado dijo...

Genial. Sólo hace falta saber si las librerías locales lo importarán. Abrazo fuerte!

Goathemala dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Goathemala dijo...

Me alegro de tu VUELTA. Espero tener tiempo de regresar y leer esta entrada.

No se puede ir tan deprisa!!! Perdona

Un abrazo.

siempreconhistorias dijo...

Querida Lena, antes de darme el festín entro a decirte hola, bien hallada, gracias por volver, se te echaba de menos y más.
Besos, besitos y besazos. Regreso dentro de porquito a desgustar lo de Guédez.
Un abrazo gigante,
Izaskun

Goathemala dijo...

Por fin una hora más tarde encontré la pausa. Me quedo deslumbrado tanto por los textos cítados como por tu crítica.

Ni cabe duda de que tengo que hacerme con un ejemplar.

Gracias.

Ynot dijo...

Yo también tengo muchas orillas.

Muchas que me pertenecen sólo a mi, y que existen por las buenas o por las malas.

Algunas de ellas son heredadas y no las conozco apenas, mientras que otras las conozco demasiado bien.

También hay unas que, sin saberlo, están ahí por razones que aún no diviso siquiera.

Y otras, bueno, porque las puse yo.

Y al igual que mi amiga, reniego de esta o aquella, según el día y el momento. Al igual que ensalzo tal esta o tal otra.

En fin, supongo que me define tanto lo que dejo dentro, como lo que dejo fuera.

Gracias por pasarte. Estás en tu casa.

Y gracias también por volver a tu propia orilla.

Espero visitarla muchas veces.

Un saludo

siempreconhistorias dijo...

Regresé, degusté y quedé dispuesta a la compra del libro. Qué crónica eres. Si fuera escritora quisiera que tú me presenteras.
Muy apetecible.
¡Te contaré!
Besos.

Sol dijo...

Como ya te adelanté en un mensaje que debe andar bailando por allí en la web, no podía dejar de pasar por aquí.

De nuevo mil felicidades por el nuevo año y dejame decirte que lo empezaste de maravilla en tu blog. Me cautivó la reseña que acabo de leer y como algunos de los amigos que aquí comentan, pues lo tendré en mi lista de próximas lecturas, motivación adicional tratándose de un venezolano. Ojalá que pueda encontrar esta novela en las librerías de acá.

Cariños como siempre

Manuel dijo...

Lo más cotidiano es también lo más misterioso.
Tú nunca te vas, Mi-Lena.

PIZARR dijo...

Querida Lena, gracias por esas palabras cariñosas como siempre. Te he echado de menos, pero respetando tu momento esperaba y sabía que volverías a compartir tus letras con todos nosotros.

La crónica de ese libro me ha atrapado y no he tenido más remedio que anotarlo en esa lista que siempre va conmigo... lo que no se donde irán los libros en breve porque ya no cabe ni uno más.

Y ojala el 2010 sea mejor que el que se fue.

Un abrazo y ya sabes donde estoy

la-de-marbella dijo...

Lo leo. Me gustan las novelas de costumbres. Las que parten de lo mas cotidiano para convertirlo en extraordinario. Estoy feliz con tu regreso, este lugar es tan especial. Besos

Genín dijo...

Hola Lena, muchas gracias por el dato.
Besitos y salud

Oswaldo Aiffil dijo...

Hola Lena! Celebro tu vuelta. Me gusta que recomiendes libros. Toca buscarlo en las librerías y ponerlo en la fila de pendientes, si acaso el mismo no pide que uno lo lea de inmediato. Los libros son así. Ya te comentaré cuando lo lea. Un abrazo enorme, feliz de verte en el ruedo.

Guachafitera dijo...

Demasiados pasajes de ese libro que me hablan en primera persona como para no leerlo. Gracias por estar de vuelta.

Yo seguiré perdida hasta nuevo aviso. Esto de hacer vida es un delirio de emociones.
Besote

Nancy dijo...

Querida Lena,
Vine tan pronto como me enteré de tu regreso... ah, qué sabroso cocinas libros, tus palabras son el mejor condimento.
No importa que no visites nuestros blogs, lo importante es que estás de vuelta y podremos volver a deleitarnos con tus letras.
Apapachos cálidos, en medio de un día frío.
Bienvenida

Azul... dijo...

Mi Mo queridísima ¡¡¡¡¡¡gracias!!!!!!! Imperdible el libro, e imperdible tu crónica. Esa historia me -nos- toca de cerca y no puedo esperar para leerlo

esta Lluvia sí me gusta :)

Ariadna dijo...

Preciosa
estoy sin ADSL en casa desde hace unas semanitas, así que un poco incomunicada.
Genial tu retorno.
La novela de Juan Carlos promete, ya sabes que las dos que lei me gustaron mucho (por cierto)

Besitos

Fero dijo...

Un prólogo de lujo.
Con una referencia así, quién no querría el libro?

un abrazo Lena.

Miguel Baquero dijo...

¡¡Qué suerte tiene el autor al que le hacn estas reseñas!! No tienen precio

Yurena Guillén dijo...

Tiene buena pinta, Lena. Tomo nota de la recomendación.
Me alegra que vuelvas a publicar.
Echaba de menos tus textos.
Un beso muy, muy grande.

Mónica dijo...

Hola lena! tanto tiempo! Me alegró encontrarte en el blog de toro...

parece un buen libro... me lo anoto.

bsss Nos vemos

Oceanida dijo...

Que alegria! Y yo sin enterarme de que has vuelto por aqui, si es que a veces ando en esas nubes mias...y no me entero de nada.

He leido el post, y los fragmentos que has puesto del libro me han encantado. Me gustaria leer mas, asi es que me apunto a ello!

Mil abrazos como orillas de mar!

Pd.- Juan Carlos tiene carita de angel!

Xiada María dijo...

Parece un buen libro para estos días de mucha estufa.

Besos

RMC dijo...

Debe de ser un buen libro,
gracias por compartir tu bello
texto, un placer pasar por tu casa

Que tengas un feliz fin de semana
un abrazo
RMC

Linterna Roja dijo...

Bienvenida Lena,
un beso gordo y mis mejores deseos para este 2010/2011...

Linterna Roja dijo...

Bienvenida Lena,
un beso gordo y mis mejores deseos para este 2010/2011...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Un placer siempre pasar por tu espacio...

Saludos y un abrazo enorme.

Ico dijo...

Bienvenida.. qué sortilegio de palabras, no lo conocía pero parece que lo conozco un poco gracias a tu crítica, más que crítica poema análisis de una excelente novela.. hermosas letras... cuando edite algún dia espero seas mi prologista...besos

Jackie dijo...

Paso sin leer un momentico solo para decir Yuuuuuuuuuuujuuuuuuuu!!!!! VOLVIO LENA!!!!!

(I'll be back)

Marcelo dijo...

Mi comentario será líquido porque:

1) Sin saber de qué iba la cosa me abrí una cerveza antes de leerte

2) El lunes tuve gastroenteritis. Me cayó mal el agua donde fui de vacaciones. No sé si cambió el agua o cambié yo, porque hacía 20 años que no iba a ese lugar.

3) Se me ocurrió preguntarte cómo te gusta el martini.

Un beso
Al libro lo presentaste maravillosamente bien y dan ganas de leerlo.
Me gusta que hayas vuelto, pero no te indigestes.

DANI dijo...

Querida Lena, la travesía a sido dura sin ti ;)

Me alegra un montón tu vuelta. El mejor regalo para un viernes gris.

Besos soleados

Glo dijo...

Bienvenida a tu propia casa. Gracias por invitarme.

Me encantaría que mi vida fuera un inacabable "estar a la mesa". Una gran mesa de madera, cálida y fresca a la vez, bien iluminada, en la que conversar, leer, escribir y comer.

Pero se ha puesto todo muy mal y faltan la mesa, el tiempo, la estancia luminosa, y hasta las ganas y la alegría para todo aquello... Todo va quedando atrás como un sueño.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Me gusta el título. Gracias por esta espléndida reseña, Lena, no conozco al autor, pero tal y como lo expones parece interesante. Gracias también, por volver. Un beso.

Isa SB dijo...

Ya sabes que degusto esa masa esponjosa y tierna, aromática y nutritiva, que nos regala Juan Carlos con cada libro. Vuelo a por sus nuevas letras.
Un beso.

Malvada Bruja del Norte dijo...

Me alegro que estés de vuelta, que no te importe la frecuencia, lo importante es que estás. Sigue trayéndonos efluvios de pan, de libros y letras.

Un beso!

Soledad Sánchez M. dijo...

Cruje este pan... ya lo creo que cruje. Habrá que hincarle el diente... y ¡adiós dieta!.

Qué alegría tu vuelta. ¿Y tu libro?
También tenemos hambre de tu hambre de libro, así que, un trocito, por favor.

Y como se os echa de menos, pues se os da la bienvenida con un regalito que espero que os guste...

Mi pez-fruta-secreto


Me navega un pez fruta
-mi secreto-
y a veces cuando hablo,
se escapa por mi boca una burbuja.

Ese olor que me envuelve,
dulcemente,
como de hierba fresca y mandarina
lo extienden sus aletas cuando nada,
mi pez.

Miro al mundo a los ojos
y si me ronda el miedo,
me doy un chapuzón
en mis adentros. Y entonces se me acerca,
mi diminuto pez
de frutales escamas,
con su boquita en "o"
y mi reflejo alegre
en su mirada,
y me susurra un beso.

Georgia dijo...

Me quedo con unas inmensas ganas de MÁS...gracias a ti por volver querida...te abrazo

Roberto dijo...

tu escritura, pura magia compañera...

un beso enorme

Sylvie dijo...

Ni conocía el libro ni al escritor, así que tomaré nota de tu consejo.
La verdad es que leyendo cómo describe el paso del tiempo para quien se marcha de su país, ya me ha parecido exquisito.

Besitos guapa.

(qué suerte la mía, no haber sabido que habías desaparecido!!!, así solo te he echado de menos en lineas generales, junto a todos, porque la desaparecida era yo!!).

Beauséant dijo...

con semejante propaganda dan ganas de salir corriendo a comprarlo :) me han gustado muchos los pasajes que has seleccionado ;)

Bo Peep dijo...

Me alegro mucho de tu vuelta, y entiendo que sólo puedas escribir de vez en cuando. Esto de los blogs es como lo de las parejas que con el tiempo sólo apetece hacerlo de cuando en cuando, jajajaja.

SOMMER dijo...

Aceptamos la recomendación¡¡¡¡¡
Gracias ¡¡¡

-Pato- dijo...

Me dieron muchas ganas de leerlo entero, sentí que me encontraba en esas letras...
¡¡A buscarlo entonces!!!

Besos.

DaliaNegra dijo...

Bienvenida,generosa Lena.Un fuerte y largo abrazo***

alfaro dijo...

Me alegra tu vuelta.
Un besín.

Paco Ortega dijo...

Pues te agradezco la sugerencia. Lo voy a leer. Paco.

Aire dijo...

despertaste mi curiosidad, Lena.

Gracias por visitar mi rinconcito :)

un abrazo

giovanni dijo...

Gracias por suscitar mi curiosidad. En el sitio del autor leí su reflexión sobre el impulso de escribir literatura:

-También ejerce la docencia en el difícil terreno de la creación literaria. ¿Hay alguna fórmula mágica para escribir bien?

-No. Ninguna. Lo maravilloso de este oficio es la imperfección. Siempre sientes que cada trabajo pudo ser más preciso, más sonoro, más hondo. Por eso continúas peleando con las palabras para creer que te aproximas a una escritura espléndida. Al ver que no lo logras, vuelves a intentarlo y así siempre…así continúas. La imperfección es el motor que te conduce.

karina dijo...

Qué ganas de leer Lena!

Sos como una topadora hablando de lo que gusta, de lo que te ha calado hondo.

Eres bella, bella.

El libro huele a pan de tu boca, claro, claro.

Enamoras.

Mil besos.

Deprisa dijo...

Segun lo describes ese libro promete mucho, yo mismo he visto como mi cuidad no se quedo congelada los años en que falte.

Buenos recuerdos y sensaciones me vienen a la memoria, gracias.

Un saludo.

patxi dijo...

Me alegra tu vuelta,ese parece un buen libro.
Saludos.

Oswaldo Aiffil dijo...

Hola Lena! En Caracas no se ve el libro de Juan Carlos, al menos en las librerías que he pasado. ¿Quién lo edita? Gracias y saludos!

Tarántula dijo...

Hola Lena, bienvenida, siempre es grato visitarte, pues tu reseña particular del libro atrapa, espero poder leerlo. Dónde se consigue??

Ophir Alviárez dijo...

Lena querida, qué delicia tu reseña. Sentí el aroma del pan y las ganas de ir tras ese libro...

Besos,

Ophir

ybris dijo...

Bienvenida, Lena.
Una coincidencia luminosa para alguien como yo que desconocía a Méndez Guédez el llehgar aquí después de haber pasado por http://robertoecheto.blogspot.com/2005/11/carta-abierta-juan-carlos-mndez-gudez.html
y por Isa SB
http://ladelospeines.blogspot.com/
y leerte ahora (ya sé que tú estabas antes, pero el Google Chrome que uso se niega a trabajar con tu página y necesito abrir otro navegador para leerte, lo cual a veces me despista)
Una excelente recomentación que no caerá en saco roto. Me ha parecido un escritor estupendo.

Gracias y besos.

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