15.6.11

Beirut II

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Hablamos comida We speak food On parle repas Vi taler mad

אנחנו מדברים אוכל :-D anajnu medabrim ojel  falamos comida

puhutaan ruokaa snakker spise / snakker mat parlem menjar

falemos comida Parlons nourriture Wir sprechen Essen Cibo parlare

Janariaz hitz egiten dugu Ryoori o hanashimasu! 
Cher fan la ma? *







Comentaba en la entrega anterior que cuando los platos humean, las barreras idiomáticas se diluyen.

Al hablar comida nos movemos en un idioma único.

Un idioma con dos caras.

La pública, en la que las interjecciones bilabiales nasales sonoras se intercalan con ojos muy abiertos, a veces entornados, y la privada en la que cada quien dialoga con su paladar con los ojos cerrados.

Esa lengua es la auténtica lengua materna.

La verdaderamente efectiva a la hora de aproximarnos a la comida.

Lo comprobé al intentar, infructuosamente, explicar lo que son los churros.

Busqué en mi cabeza cómo contar la experiencia del churro en el chocolate, cómo describir el crujidero que suena y raspa el cielo de la boca, el placer untuoso de la fritanga, la sutil frontera dulcesalada, los cristales de azúcar resistiendo tercamente el líquido chocolate que finalmente los disuelve. Imposible.

Pensé en hablar de ellos de manera técnica, reseñarlos como una fruta de sartén que se consume en España y en América Latina. Injusto.

Esto en mi cabeza fue una eternidad. En tiempo real, un segundo.

Descarté los churros, hablé del gazpacho y constaté en los ojos de los asistentes que uno de los platos más exportados, reproducidos, interpretados y mimados de la gastronomía española, era un completo desconocido en aquellas tierras.

Lo lógico era ir al grano: comer.

Me encantó la ausencia de prejuicios de los comensales a la hora de degustar la comida.

No vi voracidad sino deleite.

No hubo tropelía sino danza.

No escuché barullo sino murmullo.

Después de mi charla, apenas hubo preguntas. Eso en un principio me asustó. Siempre mido si gusta, se entiende o aburre lo que hablo por las preguntas.

Preguntaron de la embajada de España que qué me parecía la ausencia de restaurantes españoles en Beirut.

Tomando en cuenta los puntos de encuentro que tienen ambas culturas me resultó llamativo.

No conozco el porcentaje de libaneses que viven o hacen turismo en España pero sí sé que la colonia libanesa en América Latina es muy grande. En España e Hispanoamérica la comida libanesa es habitual.

Pero Líbano es muy particular. No hay restaurantes españoles…y tampoco hay restaurantes chinos.

Al menos no a la manera que conocemos: el típico restaurante de barrio, el chino de cada esquina.

Un chico venezolano, me comentó que hay un pequeño chiringuito chino con tres o cuatro mesas. El único restaurante chino en una ciudad de al menos tres millones de habitantes.
Por él supe también que en las calles beirutíes un vendedor ambulante se mueve en su carrito vendiendo perritos halal y ofreciendo arepas: Nunca he visto las arepas pero están en el menú.

Una chica del público, toda risa, me dijo que no tenía preguntas, que sólo quería comentar que ella tampoco entendía por qué no había restaurantes españoles allí: Y lo lamento. Porque yo amo la comida española. Cuando fui engordé muchos kilos porque los españoles comen muchas veces al día. Fueron kilos muy felices.

Otra de las asistentes habló para comentar (acaso una clave, un punto de partida para explicar la ausencia de cocinas foráneas) que ella recordaba que antes de la guerra había un par de restaurantes españoles.


Y es que en Líbano la guerra es una presencia solemne, un parámetro, un reloj.

En España, la carencia alimentaria de la guerra y la postguerra conformó la mirada sobre la comida, otorgándole un lugar y peso principales y fomentando la imaginación para suplir ausencias.

Líbano, tantas veces invadido, parece haber plantado una suerte de resistencia en el ámbito culinario, manteniendo intactos sus platos y los espacios de restauración. Hay, como no, comida francesa y alguna fusión con ella pero es lógico tomando en cuenta la historia del país.

Historia y habla son el espejo de su comida.

En Beirut comienzan a despuntar algunos restaurantes italianos. Uno de ellos es dirigido por el chef Maroun Chedid, Responsable de Educación en Artes Culinarias de la Universidad de Saint Joseph, quien también participó en la actividad. Carismático, conocedor de los medios y muy comunicativo, Maroun Chedid es también un gastroempresario entusiasta y respetuoso. De él escribiré en otra entrega.

A la hora de la degustación entendí por qué hubo tan pocas preguntas: la comida es un fantástico rompehielos.

Plato en mano, los asistentes dejaron de ser oyentes para ser comensales.

Los sabores en boca reclamaron saberes.

Así se fueron acercando a mí uno a uno, con ojos amables, palabras generosas, preguntas curiosas, divertidas, llamativas.

De sus preguntas y de las que me hicieron en las entrevistas que atendí también os contaré en otro post.

 
(Continuará...)

18 comentarios:

Lena Yau dijo...

Hablamos comida en español, francés, danés, hebreo, portugués, finés, noruego, catalán, gallego, francés, alemán, italiano, euskera y, al final, una frase en chino que no es Hablamos comida sino el equivalente al ¿Qué tal: cher fa la má?. Se usa como saludo y literalmente significa ¿Has comido?

Gracias a todos por la lectura, por las palabras y por colaborar con la frase en múltiples idiomas.

Si quieres que incluya en la ilustración la frase en tu idioma sólo tienes que dejarlo en los comentarios!

TORO SALVAJE dijo...

Se acercaban a ti con ojos amables?

Eso es que querían comerte.

Besos.

zer0gluten dijo...

Lo que menos me ha gustado de todo tu relato es el continuará. Me dejas así???? Con lo interesante qué estaba???? Con lo qué me gusta leer de comida??? Con lo qué me gusta cómo escribes???? (no querías preguntas??...)
Estoy de acuerdo con que la comida hermana y que no tiene idiomas. Cuando uno saborea y cierra los ojos, si te gusta lo que se oye es música y eso, no entiende de lenguas.
Me encanta como has descrito comer churros. Es impresionante todo lo que encierra la experiencia, así descrito, pero te doy la razón que lo mejor es comer churros y sentirlo tú mismo.
Espero ansiosa Beirut III.
Besos.

Jose Urriola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jose Urriola dijo...

Gracias LENA por permitirme pasearme por Beirut, ciudad a la que me encantaría ir algún día (eso sí, luego de parar una temporada en Lanzarote)y por sentarme en tu mesa para llenarme de sabores y humos.
Qué delicia leerte, en toda la acepción del término "delicia"
Abrazo,
Jose

h.j. dijo...

Ambos posts, este y el anterior me han tenido atrapada... que bien ver a través de los ojos de otros
hj

Genín dijo...

Le estpy dando vueltas a la cabeza porque hay una palabra que me recuerda otra muy familiar aunque distinta y con muy diferente significado: "puhutaan"
Cónchale, ¿Que me recuerda? jajajaja
La ausencia de restaurantes españoles está muy clarito porque es: Con tanta guerra se fueron acojonados y mas nunca regresaron...jajaja
Cuando te leo, aunque hables del desierto, tus palabras me alimentan...
Gracias preciosa!
Besitos y salud

Ophir Alviárez dijo...

Lena querida, Beirut está en mis sueños porque me suena a sabores que nosotros sí conocemos y a príncipes y amigos con los que crecí y alborotan mis memorias. Gracias por este paseo. Estoy muy pendiente de ti...

Mil besos con churros,

Ophir

mc dijo...

Un vendedor ambulante de arepas en Beirut? Arepas beirutanas? Sera un venezolano de origen libanes que decidio volver a la patria de sus padres? Que historias habran alli escondidas!

Besos, Lena

Mixha Zizek dijo...

Lena, me gusto me da leerte que me quedé con mucha hambre, últimamente me dejas con hambre después de leerte. Los churros! m encantan y sólo imaginarmelos, ya pienso buscarme unos mañana. Esta experiencia es divina realmente. Me imagino cuántas nuevas experiencias y vivencias llevas, es muy interesante tu vida, espero tu siguiente post... con el continuará me dejaste y quiero más...besos infinitos

BLANCO dijo...

La boca agua.
Un beso.

Beauséant dijo...

me encanta el experimento y me estas dando una idea de negocio si la cosa se pone muy complicada por España :)

Cartas en la noche dijo...

A qué hermoso viaje me han arrastrado tus palabras...

fritus dijo...

creo que he elegido, sin querer, un fantástico día para volver a pasear por aquí, ...
que fantástico post

xixe dijo...

Pues hay algunos que dicen que la cultura de un paìs se refleja en la comida. Y no en la de restaurantes caros,si no en la comida callejera. Saludos.

Ico dijo...

CReo que has descrito muy bien esa deliciosa sensación del churro en la boca, al menos ha dado unas ganas inmensas de desayunar con churros y chocolate..jajja
besos

Allek dijo...

riquísima sensación ...

adventurouslover dijo...

me dio hambre este articulo :)


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