Margarita
Maldijo su nombre
al ritmo de una ranchera.
Pensó en decírselo a la cara.
Echó mano de un litro tequila reposado.
Se lo bebió completo.
Quiso entonces marcar su número
para gritar su desamor.
No pudo.
Cada vez que sus dedos
intentaban pulsar las teclas
topaban contra el vidrio.
Estaba atrapado dentro de la botella.

7 comentarios:
Un sitio excelente.
Para lo que hay fuera de la botella...
Besos.
¡Felices fiestas, guapa!
Besos y salud
¿Atrapado? ¡Qué interesante! ¿Cómo llegó allí?
Excelente ejercicio de imaginación que planteas, o no sé si me he perdido parte de la historia.
Un fuerte abrazo Lena.
¡Feliz Navidad!
Piba, qué bien dices todo!
me admira siempre tu estructura mental.
mando abrazo tinto y en copa de cata!
es lo malo de vaciar una botella, que muchas veces acabas atrapado en ella..
No es buen consejero ni el líquido ni la botella, para decir lo que se piensa, a pesar del dicho de que borrachos y los niños dicen la verad.
Besicos muchos.
Creo que acabas de describir con palabras la mayor frustración que puede llegar a sentir cualquier mortal, llenarse de rabia y no poder gritarla, no poder decir que te sientes herido; un cristal, me encanta el vidrio, es tan interesante y a la vez creo que tan poco apreciado, la gente toma de las botellas y las tira, a mi me gusta verlas antes de tirarlas, miro lo bonitas que son las botellas de vino, por ejemplo. Cuando era chica, ahora recuerdo, mi abuela guardaba botellas de vino vacías que yo apreciaba ver al trasluz de una bombilla, porque me encantaba su color, ese verde intenso, poderoso.
En fin, un saludo y me he liado, será que estoy lejos y no leo ni escucho mucho el español.
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