Mil Orillas

23.12.11

Jelly Beans IV



Margarita



Maldijo su nombre

al ritmo de una ranchera.

Pensó en decírselo a la cara.

Echó mano de un litro tequila reposado.

Se lo bebió completo.

Quiso entonces marcar su número

para gritar su desamor.

No pudo.

Cada vez que sus dedos

intentaban pulsar las teclas

topaban contra el vidrio.

Estaba atrapado dentro de la botella.


7 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Un sitio excelente.
Para lo que hay fuera de la botella...

Besos.

Genín dijo...

¡Felices fiestas, guapa!
Besos y salud

Sol dijo...

¿Atrapado? ¡Qué interesante! ¿Cómo llegó allí?
Excelente ejercicio de imaginación que planteas, o no sé si me he perdido parte de la historia.

Un fuerte abrazo Lena.
¡Feliz Navidad!

miralunas dijo...

Piba, qué bien dices todo!
me admira siempre tu estructura mental.

mando abrazo tinto y en copa de cata!

Beauséant dijo...

es lo malo de vaciar una botella, que muchas veces acabas atrapado en ella..

LA CASA ENCENDIDA dijo...

No es buen consejero ni el líquido ni la botella, para decir lo que se piensa, a pesar del dicho de que borrachos y los niños dicen la verad.
Besicos muchos.

Tarántula dijo...

Creo que acabas de describir con palabras la mayor frustración que puede llegar a sentir cualquier mortal, llenarse de rabia y no poder gritarla, no poder decir que te sientes herido; un cristal, me encanta el vidrio, es tan interesante y a la vez creo que tan poco apreciado, la gente toma de las botellas y las tira, a mi me gusta verlas antes de tirarlas, miro lo bonitas que son las botellas de vino, por ejemplo. Cuando era chica, ahora recuerdo, mi abuela guardaba botellas de vino vacías que yo apreciaba ver al trasluz de una bombilla, porque me encantaba su color, ese verde intenso, poderoso.

En fin, un saludo y me he liado, será que estoy lejos y no leo ni escucho mucho el español.

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