31.3.12

Cenando al contrapunto

                                 Para ti, aunque no quieras.






En el italiano de Lisboa la mesa es el reloj.

Dos brazos en ángulo son agujas que marcan

en cinco el principal, veinte para el postre, a treinta del café, siete más y la cuenta.

Él retira los Involtini di melanzane.

Ella cronometra la botella.

Él danza la comanda en allegro.

(Silencio en movimiento. Coreografía saltimbanqui. Coordinación precisa).

Ella compasa el vino en moderato.

(Canta añadas en cucú. Traza parábolas perfectas).

Nosotros disfrutamos ad libitum.

(bebemos, hablamos, paladeamos, ignoramos la prisa de dos que resoplan, bebemos, hablamos, paladeamos, ignoramos los ¿algo más? que pretenden parar el tictac del mantel, bebemos, hablamos,  paladeamos, ignoramos los gestos tensos de la espera)  

Cada aire corre a conveniencia.

Un corcho que hace plop es punto final del goce: la casa invita, se rompe el baile, las luces despiertan, la calle se abre, la puerta se cierra, la noche dicta,

(yo escucho, obedezco y escribo)



En el italiano de Lisboa

la mesa es el reloj

A las doce el pan.

A las seis el vino.

A las tres y a las nueve,

tú y yo.



_______________________________

4 comentarios:

Genín dijo...

A las tres y a las nueve, tu y yo...
Te estás especializando en textos muy nutritivos...jajaja
Pero siempre geniales!
Besos y salud

TORO SALVAJE dijo...

Espero que no os fuerais sin pagar...

Besos.

BLANCO dijo...

La danza de la pitanza.
Incluyo también lo bailado y comido a las tres y a las nueve.

Besos.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Precioso. Se nota que lo estás disfrutando.
Besicos muchos.

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