Amanda:
Hasta aquí hemos llegado. Se
acabó. Te dejo. Suena la campana, tiro la toalla, abandono el ring escupiendo,
aturdido y roto. Acepto mi derrota. Pusiste a prueba mi resistencia y has
ganado en buena lid. Se dice que quien avisa no es traidor así que no te puedo
hacer responsable del fin. Tus primeras palabras, al estrechar mi mano, me lo
advertían: soy un animal poco recomendable. Tienes cara de gata querendona, te
dije. Y araño, contestaste. Luego moviste el pelo, o el sol hizo un juego de
luz en tus ojos o fue la risa en tu escote ¿qué más da? me encandilé, me mareé,
me perdí para siempre en los vericuetos de tu voz. Lo que vino después ya no
importa. Me hice el tonto mientras pude. Tú más osada, más obvia, más vulgar.
Hasta hoy. Dejaste la llave, Amanda. No sé si fue un descuido, una trampa, una
prueba, otro de tus sádicos juegos. Desarmé la casa buscando una caja fuerte,
un cofre secreto, una trampilla, algo que tuviera una cerradura en la que
encajara ese trocito de metal que confiabas a tu cuello. Lo encontré en la cocina. ¿Cómo podía
imaginar que algo así estaría tan a mano? Temblé de miedo cuando la llave entró
sin esfuerzo. Giré suavemente y abrí el cajón. Estupor, conmoción,
incredulidad. Esperaba cualquier cosa menos lo que encontré. Chorizo de soja y
huevos sintéticos. Me has engañado de la forma más rastrera, Amanda. Mi
tortilla favorita, tres huevos extra grandes de gallina pica tierra y
tropezones de chorizo, convertida en falsedad, por obra y gracia de los
sucedáneos. No lo puedo creer… ¡si te vestías con un mandil especial para
hacerla y le dabas la vuelta con el plato de mi abuela! Me siento sucio, Amanda.
Sucio.
No puedo perdonar esta
afrenta. No puedo.
Te deseo mucha suerte.
Rafael.
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14 comentarios:
Muy bueno: lo conquistó por el estómago (también) y eso era lo falso.
genial, me ha encantado, tu blog es todo un descubrimiento para mí,saludos
Claro, no es para menos, eso es un sacrilegio! jajaja
Besos y salud
Una maldita bruja...
genial, Piba. genial.
me lo llevo!
Hace bien. ¡Con la comida no se juega!,como le decía mi hija a su padre, jajaja.
Preciso relato.
Me he reído como enana... un abrazo
a mi, por el contrario, no me importa que me engañen. siempre y cuando sea una mentira en la que pueda creer, claro.
Mira que sustituir los huevos por esos inventos.
Por cierto te recomiendo tortilla con trocitos de pan cateto (sin corteza), perejil, ajo y por supuesto chorizo. Una delicia de tierras antequeranas, lo mismo que la porra en la variante de mi pueblo, pero eso lo dejamos para otro día.
Besos sin trucos culinarios.
Del ser amado nunca se sabe con exactitud todo,siempre hay secretos que se esconden y muchas de las veces nunca salen a la luz y cuando lo hacen es cuando se nos cae la venda de los ojos.
Saludos y que pases un buen día.
Me trajo recuerdos de cuando solo cocinaba con sobres ... preparé para los novios adolescentes una pasta...cuando pidieron mas tuve que hacerla a escondidas para que no descubrieran el secreto..
buenínimo, me encantó.
bicos,
Todo un engaño, con las cosas de comer no se juega.
Nunca se termina de conocer al otro(a). A veces, cuando lo haces, es demasiado tarde y la ola te cubre. Estás escribiendo como los ángeles. Dios te bendiga!
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