15.4.12

Yo no me pierdo a Charly...







A Marirrosa Carrera.
A Marita Marante.
Y a Charly, que nos hizo felices.



Lo abrió con impericia, como quien maneja un libro colosal y pasó las páginas con las yemas negras de tinta.

(Suena raro, lo sé, pero en los 80 las noticias se leían en folios).

Tropezó con algo que estaba escrito en esas sábanas de papel.

Gritó, rio, brincó y declaró solemne:

Chicas, Yo no me pierdo a Charly.

Las tres cabezas se unieron para leer al unísono:


Charly García. Función única. Sábado 22 de Noviembre. Precio exorbitante para tres estudiantes de económicas, derecho y psicología respectivamente.


Urdieron un plan para juntar el dinero de las entradas.

Mare se empleó en una funeraria sirviendo café a los deudos.

Mari se dedicó a vender floripondios a amantes borrachos en bares decadentes.

Maru fue contratada por quince iglesias para barrer el arroz que los asistentes lanzaban a los novios.

Lograron una cifra que les permitía comprar las entradas, contratar una limusina y cenar en un lindo restaurante después del concierto.

Pero el dinero no garantiza planes perfectos.

Cuando el chófer las recogió comenzaron los desvíos.

Al llegar al estadio Mari corrió a hacer la cola, Mare comenzó a sentir escalofríos y Maru se acomodó en el asiento delantero del coche, pellizcó la entrepierna del conductor y le ordenó que la llevara lejos, muy lejos.

El trío ahora dúo ocupó sus asientos en primera fila.

Mare sacó una cadena de su cartera, ató su tobillo a la pata de silla y le dijo a su amiga: me aterran las multitudes, compra las cervezas y algo de comer que yo te espero aquí.

Acto seguido se escondió debajo de su butaca.

Mari compró seis cervezas en el kiosco de las bebidas y las acomodó en una bandeja de cartón.

Sonó la música junto a la voz de Charly que no iba en tren sino en avión y se emocionó tanto que empinó la cerveza y se la bebió de golpe.

Sintió treinta orugas en el estómago.

Tortillas con guacamole, pensó, avistando el puesto de antojitos mexicanos y fue hacia él dando sorbitos al segundo vaso, al tercero, al cuarto, al quinto y al sexto.

Llegó al puesto en cuestión, pidió, pagó, mezcló picante en el guacamole, mojó la tortilla en la salsa, se la comió, el universo ardió, enchufó los labios al dispensador de cañas, esquivó los manotazos de la vendedora, compró seis cervezas más, alternó bocados picantes con tragos espumosos hasta agotar la comida y la bebida, compró botanas surtidas y un cubo de coronitas heladas con su limón, caminó buscando el A 17, no podía leer los números porque veía doble, Charly cantaba Pasajera en trance y Mari sintió que se la cantaba a ella, se levantó la camiseta, le declaró su amor al estadio, la callaron con una bota de vino, con chupitos de ron, con cubatas variados, ella sonreía, sorbía, cantaba, gritaba, un brazo que era una ola la internó en un mar de personas que la alzaban en volandas, ella se dejaba llevar por la corriente, la marea subía y bajaba y con ella su cuerpo serrano, el vaivén y la voz de Charly la arrullaban, cerró los ojos y se dejó ir.

Despertó a la mañana siguiente con una resaca tremebunda y dos revelaciones: perdió los zapatos y perdió a Charly. No recordaba nada del concierto.

Mare dormía con una cadena colgándole del tobillo.

Maru roncaba junto al chófer.

Las tres seguían allí.

Una voz en off daba vueltas en su cabeza.

En la amnesia fiestera flotaban algunas frases.



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Nota personal: Hay muchas formas de volver al terruño. Ayer volé a Venezuela en un avión de papel. Imposible estar más feliz. Para ver la crónica del viaje pincha este enlace: La literatura tambien se come. Quiero agradecer a Daniel Fermín por hacerme una  entrevista divertidísima y al diario El Universal  por el apoyo.

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9 comentarios:

Marcelo dijo...

Por favor no bebas más, no llores.
Por favor yo te prometo te esperaré
si es que para de llover.

¿Por qué me tratas tan bien,
me tratas tan mal?
¿Sabés que no aprendí a vivir?
A veces estoy tan bien,
estoy tan down.
Calambres en el alma.
Cada cual tiene un trip en el bocho

Genín dijo...

jajaja Tengo que leerlo otra vez, no me he enterado, haber si con la segunda lo pillo...jajaja
Besos y salud

TORO SALVAJE dijo...

Creo que el viernes le compré unos cuantos floripondios a Mari.
Después los fui regalando a diferentes mujeres que me gustaban.

Besos.

caty dijo...

jajajajajajaja! Charly!!! (que de recuerdos)

magnifica lectura como siempre Lena (y aqui siempre me siento en casa, si hasta esta Toro!)

besos miles hermosa! felicitaciones, felicitaciones, felicitaciones!

Beauséant dijo...

sin embargo recordará ese día, y le será más divertido hacerlo, de esa forma que si todo hubiese salido según lo planeado (qué frase más horrible, por cierto)

miralunas dijo...

ah, Piba! Charly!
casi una esquina en la que encontrarnos y tomarnos una birra y reirnos, que en la otra esquina te espera el Cronista!

besos

BLANCO dijo...

Perderse a Charly no tiene perdón de dios.
Beso y café.

Adriana dijo...

sniff, sniff, sniff, buaaaaaaaa!

Sarco Lange dijo...

He ido a 4 conciertos de Charly, aun recuerdo cuando presentó El Aguante. Todo fue tan irreal. Éramos todos preciosos. Aun la vida no se ponía tan puta.

Saludos.

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