17.6.12

Antonio en la memoria...Réquiem e fiore di zucca




A L., a E., y a R.,  tres mujeres que lo amaron.
Al Pez, que sabrá.
A la memoria.


Siempre alrededor la comida. Cuando feliz. Cuando triste. Cuando sano. Cuando enfermo.

La promesa de hacernos unos ñoquis. Un risotto.

Nunca me perdonaré el ossobucco.

Hubo, sí, un pasticho compartido. Tardes de salchichón, prosciutto, quesos y kalamatas. Cervezas. (A ti te gustaban sin alcohol). Probé los dulces de tu infancia, empanadillas de miel rellenas de pistachos. Y aquella receta árabe. Nosotros llevamos el vino. La casualidad quiso que fuera un Sangre de Toro.

Siempre alrededor la conversa. Música. Libros. Viajes. Familia. Amistad. La Tierra.

Las Orillas.

(Alguna vez política).

La última vez hablamos de un cabrito maravilloso que comiste en Italia. Parecías disfrutar del recuerdo pero ya tus ojos eran tristes.


Enfermo Gourmet, te negaste a comer sin sal. Nosotros mientras, pensábamos en cómo darte cochinillo a escondidas. Queríamos creer que sería la mejor medicina, el mejor tratamiento.


No te dio tiempo de aprender francés, de montar en un tren, de llegar a París.


No te dio tiempo para el regreso, a tu casa, tus casas (eran muchas).

Tu botella sigue allí, más de treinta años cerrada, esperando la ocasión perfecta para el brindis. No sabe que te fuiste.



Una vez un cura me contó que ir al cielo era como comer spaghetti con tenedores muy largos. Una historia rara.


Espero que si es verdad te pongan un menú que te guste. Y que no te falte la sal.


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7 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Abrazo.

Y mucho ánimo.

Nostalgia dijo...

hermoso texto como siempre......me pregunto que tendrá el ossobucco que por ahi por mis recuerdos tambien hay uno que no me perdono...TQM

Morfus dijo...

Que rato... Recuerdos deliciosos. Hubo un tiempo en que me preguntaba como sería la inmortalidad... creo que este menu de imagenes, más con la intención del que llega por detrás se dará por enterado,es la respuesta.
Nadar en aguas tan blandas rasea el alma de tontunas. Se que lo veras normal.. yo así lo siento.
salud¡¡¡ (que bonito, compartir orillas entre charlas y buena mesa)

Marcelo dijo...

Vos le ponés sal, le ponés azúcar, le ponés corazón a todo lo que cocinás aquí. Seguro que le gustó.

BLANCO dijo...

Precioso. Triste.
Pero le das sentido a eso de que con pan las penas son menos.

Un beso.

Dante Bertini dijo...

un buen post...
me hizo recordar una película de Marco Ferreri:
La grande bouffe.

Beauséant dijo...

es bonita la tristeza (cuando esta bien (d)escrita

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