Mil Orillas

17.7.12

Del hambre III



                       Obra Amy MacKinnon Fotografía: Jo Dalgety



Preparábamos conferencias.

Me tocaba hablar de literatura y hambre.

Escribía a mano algunas algunas ideas y contaba cuencos de panacota.

Tenía más ponentes/comensales que panacotas.

Si fueran tartas, pensaba, podría dividirlas.

Volvía a contar.

El número de ponentes era impar.

El de postres, par.

Eso me desquiciaba.

Miraba mis papeles y tachaba mientras repetía: para hablar del hambre hay que saber de borrones.





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9 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Lo normal hubiera sido matar un ponente.
No te parece?

Besos.

Isabel dijo...

Dan ganas de comerse las palabras.

Besos.

Genín dijo...

No creas, la idea del Toro no es nada mala...
Besos y salud

anuar bolaños dijo...

Hay tantos tipos de hambre...

Beauséant dijo...

la otra opción es dejar que hable del hambre el que, obviamente, mejor puede hacerlo : el que se ha quedado sin plato

h.j. dijo...

Ya ha sido dicho todo por quienes me antecedieron ¿En qué terminó todo? Dinos

menteinvisible dijo...

¿los cuadros eran comestibles?
¿se podrian comer los unos a otros?
¿las panacotas se podrían vender?
panacota blanca sobre panacota blanca.
¿borramos todo y nos lo comemos?

patxi(PASCUAL PÉREZ RIBOT) dijo...

Es reflexivo tu post,da para rebanarse la sesera.
Saludos.

Tarántula dijo...

quiero comer ya, y si tengo que pedir un deseo ahora mismo, ir a una de tus conferencias, pero no solo a comer, escucharte siempre será un ejercicio de la imaginación y de la alegría.

un saludo.

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