Mango
Un
rubio exhibicionista
se
columpia
al
desgaire.
Ella
resiste
- mirándolo -
El
anhelo tiene grata traducción.
(un
banquete imaginado)
La
consumación es en cambio
aliento
monosilábico.
Por
eso jamás descolgará
la
fruta de la rama.
Ni
hará caso
al
impúdico cortejo
del
vecino.
El
deseo alimenta.
El
remordimiento come.
Es la trampa del mango bajito.
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6 comentarios:
... y a estas horas, se me ha hecho la boca agua, ummm. Yo pecaría mil veces si fuera pecado y estubieran siempore a mi alcance
Besicos muchos.
El maldito remordimiento...
La conciencia debería poder extirparse.
Besos.
¿Remorder es comer más de una vez?
Beso.
Me siguen gustando los mangos bajitos, pero no los de hilacha...jajaja
Besos y salud
muerte al remordimiento!
salute, Piba! estos versos huelen a mango y pecado. amén.
y ya.
abrazo
¡me encantó! pillo vecino rubio, mantente al alcance de la imaginación
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