Pomegranate
El hombre
del maletín lo puso entre la espada y la pared:
-
Entrega tus bienes para saldar la deuda.
El
gastrónomo deslizó su vientre sobre el filo plateado.
De la
herida brotaron semillas de granada.
El hombre
del maletín sumó, restó y apuntó en un cuaderno de contabilidad los detalles
del caso.
Guardó
las semillas en un sobre.
Y en un
arrebato piadoso cubrió el cuerpo con un mantel.
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5 comentarios:
imaginé como abría su barriga y salían las pepitas... :)
Pues si que tenían que ser valiosas las semillas que hicieron un poco de luz en el tenebroso corazón del usurero...
Besos y salud
nada más consecuente que morir por algo en lo que uno cree. Espero que haya servido de algo.
http://calla-para-siempre.blogspot.com.es/
Suele ser siempre igual de apresurado, el hombre del maletín. Para que guardar tantos algarrobos, pues...
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