A Camilo Pino.
Las dunas se movían hacia mi plato de sopa.
Y yo que no, que no, dunas quietas, fuera de mi plato, por favor.
Entonces dejaron de moverse y mi sopa se transformó sucesivamente en carpaccio, albóndigas de anchoas, bocartes vivos que sacudían las aletas.
Abrí la ventana: las dunas eran olas.
Los bocartes saltaron.
Hambre, pensé.
Desperté.
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2 comentarios:
Bonito sueño. ¡Que imaginación más bonita tienes!
Besicos muchos guapa.
jajaja Me devolviste la paz cuando leì: desperté...jajaja
Besos y salud
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