2. Para un pollo muy pollo.
Llene una ollita con agua.
Póngala sobre la hornilla a fuego alto.
Cuando rompa a hervir introduzca al pollo en cuestión.
Baje a fuego medio y deje cocinar durante diez horas trinchando de vez en cuando y reponiendo el agua según vaya mermando.
Transcurrido el tiempo de cocción saque al pollo del agua y escúchelo.
Si cacarea las consignas del dictador de un país en el que jamás viviría, devuélvalo al agua y doble las horas de cocción.
Repita tantas veces como sea necesario.
La sal es opcional y al gusto.
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6 comentarios:
Sigo tu consejo a pie de la letra.
Besicos muchos.
Pero hay que buscar un pollo que no sea imbecil, no tenga una venda en los ojos y sepa razonar, nada fácil corazón...jajaja
Besos y salud
Me he reído tanto... Un abrazo
Lo malo es que hay pollos que nos cuecen a nosotros, a fuego lento, subiendo la temperatura paso a paso para que nos dé tiempo a acostumbrarnos a perder, a renunciar, cada día, a un trocito más de vida.
¿se puede acompañar de algún contundente golpe en la sesera?
Lena, espero que hayas pasado una muy feliz navidad! Miles de abrazos para ti y para el Pez. Que es de su vida? Debe estar ya grandote.
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