27.8.13

La Gran Ola de Famara (o de un restaurante cuya interioridad es uno o varios cuentos)




A Ellos.
Amigos que regala la vida.


Quizás un día escriba una guía de Lanzarote.
La imagino como una guía alternativa.
Un mapa que ofrezca pistas para encontrar tesoros dentro de un tesoro.
Un sendero de cantos pulidos.
Un camino que no se coman los pájaros.
Un conjunto de señales inscritas dentro de la ficción.
Cada vez me cuesta más dejar la isla.
Aunque, para ser honesta, nunca la dejo: la isla está en mí y yo soy la isla.
Hubo animales que llevaban un planeta sobre el caparazón.
Hubo siluros que decidían cataclismos.
Hubo un mar que saltó mojando a una mujer y la convirtió en isla.
Isla con dos horizontes que se abren en islas.
Leyendo a Calvino, a luna de Calvino en Las Cosmicómicas, pensé:
Yo soy el sordo.
Y la luna es Lanzarote.
Luego recordé que este verano hablé de astros con Michele.

Michele, boloñés, caza el ruido de las estrellas, habla un español riquísimo,
(dice garúa, por ejemplo)
y sirve perronis heladas.

Liliana, boloñesa, mujer niña de mirada luminosa, sirve el postre de su nonno 
(Besoún e Lambrusc)
y dice “voila” sonriendo.
(Liliana adora a Bob Esponja)

Stefania me devuelve a la infancia con su cocina: crescentina con embutidos italianos, tortellini con mantequilla y salvia, escalopines al aceto balsámico.
Stefania parece una princesa guerrera: delgada, elástica, bronceada, se enfrenta al fuego con brazos plenos de tonicidad y tatuajes.

Enea hace la parrilla los miércoles y sonríe.

Federico, el hijo de Stefania y Enea, es un niño rubio y feliz.
Lee, juega a la raqueta, va al colegio en Teguise en un bus gratuito.

Y el camarero, cuyo nombre se me escapa: un chico joven, amable y entusiasta que nos habla de hornos de piedra y pizzas cuadradas.

Ellos son La Gran Ola.
Un restaurante genuinamente italiano en un rincón de Famara.

- Michele ¿por qué no pones un cartel?
- Porque en Lanzarote no se puede romper el paisaje.

Michele cuenta de los muebles noruegos del comedor.
Un restaurante para una urbanización construída por noruegos en los años 70.
La madera vino de allá.
(Son muebles sólidos y bellos)

La Gran Ola es el amor a una isla hecho restauración.

Hay una estación de lectura.
Hay unas vistas sobrecogedoras.
Hay una cocina hecha con mimo.
Hay clases de yoga.
Hay palabras, afecto, amistad.
Hay voluntad de hacer las cosas bien.

(Y hay otro secreto: una mamma que podría ser un día la primera alcaldesa italiana de la isla).

Dejo las fotos: hablan mejor.



Y los datos para quien quiera seguir estas huellas.

Restaurante La Gran Ola. 
Calle Chirimoya, 13.
Bungalows Famara, Lanzarote.
35558, Teguise, Canarias, España.
telf: 0034 928 84 55 95


En Facebook: La Gran Ola Restaurante




                     Bungalows en Famara. En esta belleza de entorno queda La Gran Ola.





                     La gran Ola. Fachada.




                                 El equipo en pleno. Esta gente es un tesoro dentro del tesoro.  
                                 Mi verano fue más feliz gracias a ellos.
                                 Lili, Michele, Steffi, Ennio, Chicco: GRAZIE!!!!!!!!!!



                                  La biblioteca multilingüe. 
                                  Lectores del mundo: bienvenidos.


                                                Yoga en La gran Ola



Perro bar/ Dog bar.


                                 Puesta de sol en la terraza de La Gran Ola.
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Todas las imágenes, exceptuando la de la biblioteca, son cortesía de La Gran Ola.



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