22.8.14

Dejar de fumar: Venezuela en clave de angustia



Imagen: Arthur Tress





Hace más de 10 años dejé el cigarrillo.

La decisión no fue el resultado de largas reflexiones.

Un día descubrí que fumar me aburría, que ya no había nada placentero en el cigarrillo que seguía al café, que acompañaba una conversación, que se iba de marcha conmigo.

Al dejarlo tuve tres días difíciles.

El segundo fue el peor.

Sentía corrientazos en las manos, en los brazos.

Las piernas me temblaban.

Rozaba un estado de angustia cercano al pánico.

Dejé el hábito "a rin pelado": sin hipnosis, terapias o ansiolíticos.

Fuerza de voluntad pura y dura.

El cuarto día salió el sol y me sentí divinamente,

Los niveles de ansiedad que me produce Venezuela tienen la misma intensidad que los que viví en mi segundo día sin nicotina.

La diferencia es que un país no es una colilla que puedes olvidar aplastándola contra un cenicero.

Llevo años esperando un cuarto día de paz.

Nunca he soñado que fumo.

A Venezuela en clave de angustia la sueño siempre.

3 comentarios:

Genín dijo...

Yo también lo dejé a "rin pelado" :)
Ese cuarto día llegará, lo malo es si nosotros no lo vemos :(
Besos y salud

Beauséant dijo...

en realidad, para muchos, un país es un cenicero con el que puedes apagar tus colillas y tirar las cenizas que te sobran.. y al final el cenicero acaba lleno de quemaduras y abollones, pero no importa, porque para entonces ya te habrás comprado otro...

h.j.s. dijo...

Qué forma de decirlo! De dolerte la bella Venezuela! y con justa razón

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