10.11.14

Un círculo de sal



                                           Imagen: László Moholy Nagy


A Corina Michelena.



Transito en Madrid una calle comercial.

Entre tiendas y avisos luminosos veo una trampilla.

Halo un cordón entorchado y la trampilla baja haciéndose escalera.

Subo y al atravesar el umbral piso un jardín que no parece tener fin.

A mi derecha descubro un castillo de piedra oscura y con légamo.

Poso la mano sobre el muro y siento un cosquilleo.

Son voces traspasando mi piel.

Acerco la oreja.

No comprendo el barullo.

Entro.

El castillo es una biblioteca.

Abro un libro.

Sobre mi lengua hormiguean las letras que leo.

Traduzco a viva voz páginas escritas en idiomas que jamás he pronunciado.

Las piedras del castillo me imitan.

Recuerdo el cosquilleo bajo mi mano.

Pienso: aquel barullo era mi eco interior.

Corro hacia el muro.

Es un espejo.

Miro al suelo.

No hay jardín.

Tampoco trampilla.

Bajo mis pies un círculo de sal.


______________________

3 comentarios:

Genín dijo...

Yo siempre huyo de la sal, si está en un círculo, mas aún...
Besos y salud

Adriana dijo...

y que fue de tu eco interior?

Beauséant dijo...

Madrid tiene un ruido de fondo propio, quizás, después de todo, no fuese tu propio eco, ¿no?

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